Apenas minutos luego de haber soltado el post invitando a participar al Telita V, mi casilla de correo se vio honrada por un mail de una de nuestras más queridas teliteras, la Señora Gabrielaa, aka La Veloz de Monserrat.
Durante meses, ella y yo rumiamos la amargura de que el compañero que le tocara en dupla para el Telita IV se declarara muy ocupado, tapado de laburo, sin plata, sin musa, bongabonga y la cosa es que la dejó ahí, como quien dice, en el altar, con el vestido de novia puesto y nadie con quien estrenarlo. Pero si hay alguien capaz de sobreponerse a estas tragedias y transformarlas en una fiesta, es ella. Y así, en este nuevo aporte, nos entrega dos por uno. El Telita IV "Un tal Esteban", transformado por artes de alquimista en el Telita V "Yo, desgraciadamente, soy Borges". Pa que aprendan (vos y ese otro, sobre todo).
¡Disfruten!
en el principio era gente que, para pasar el día,
abodriada y ya demente
macabros textos leía
entonces, para su mal
se abrieron los comentarios
(hablamos de un tal Esteban)
¡y por el mismo salario!
aunque la regla era clara:
“no se puede dialogar”
ni Castrelli y sus mazmorras
lo lograron evitar
quedando todos pegados:
escupiendo el monitor
y aporreando los teclados
con cotidiano fervor
dispara el extreme discuting
la menor provocación:
la Momia, Pink Floyd, salchichas,
y la próxima elección,
Mike el pollo sin cabeza,
el arte -dólar, sinior-,
conflicto campo-gobierno
y la vida: puro ardor
cuando un Día del Amigo
los nicks se corporizaron
se cantó, bailó y bebió
y algunos se enamoraron
esta historieta traduce
un sentimiento profundo:
¡qué lindo el podentarismo!
¡aguante Yo Contra El Mundo!
... y pasaron ya seis meses:
no llegaron las viñetas
que supuestamente haría
un mendocino sotreta...
¡nuevo llamado a Telita!
se me ocurre que quizás
puede ir refrito.. aunque no:
la métrica no me da
por más vueltas que le busque
ni la rima, ni la hostia—
¡al fin había resultado
muy dura convocatoria!
(sabrá disculpar, Cecilia,
pero fíjese que yo,
desgraciadamente, no
soy Borges...)
(Gabrielaa, junio 2010)