Una versión lindísima, de la maravillosa Lila. Pa que disfruten, órale manito!
sábado, agosto 22
domingo, julio 19
lunes, abril 27
Hasta siempre, Don Sixto
No dejen de leer el hermoso texto que posteó unServidor en Seleccione Reales Dijes.
jueves, diciembre 11
Verano
A mí me gusta el verano. Me gusta que haga calor, que la cabeza se caliente al sol, me gusta que haya agua cerca, accesible, me gusta el olor de la Tierra y los ruidos de los bichitos en verano.
Y aunque me la pase acá adentro encerrada trabajando, el verano vive en mi cabeza y me alcanza con saber que "ese" verano está ahí, en alguna parte, y que hay seres disfrutándolo. Sí, definitivamente, soy un poco más feliz en verano.
Con un torrente gris de paloma
y una canción de verano y remo,
con una lluvia de sol y aroma
se va la tarde, novia del viento.
Dame isleñita ese vino agreste
de tu racimo, nácar y miel,
todo el paisaje me huele a verde,
crece en mis venas y arde en tu piel.
Cintura de arena, azul pentagrama,
distancia y camino sonoro es el agua,
llevame contigo donde nace el mar
y la luna muere mojando el trigal.
Un cielo rosa flecha las tunas,
su cruz en vuelo tiende el biguá,
y el río estira su piel lobuna
bajo un diciembre tibio y frutal.
Pasa entre juncos la enorme boa
mordiendo el verde arrullo del viento
y un signo oscuro, lenta canoa
como un adiós de verano y remo...
domingo, octubre 19
miércoles, junio 4
T.E.LIT.A.II: A bailarrrrrrr!!
Pasada la tanda publicitaria, retomamos el taller, ahora bienviniendo al amigo Sacerdote, autor del blog El Punto y quien ya nos deleitara antes con su participación en el TELITA I. Como anda ocupado preparando su viaje de retorno al ispa, no tiene tiempo para ponerse a escribir, pero no queriendo dejar de participar, dice que "nos manda este videito para que bailemos y cebemos mate, o no es una fiesta esto?"
CEBANDO MATE - SAN MAYOL REGGAE
Sacerdote, Junio 2008
sábado, febrero 9
miércoles, enero 9
jueves, noviembre 22
domingo, agosto 26
jueves, julio 19
Mirá lo que encontré!
Bah en realidad lo encontró Marcelo Lacanna, pero yo lo encontré leyendo posts viejísimos en su blog. Señora, señor: le pasa a usted que por ahi le vienen ganas de escuchar una canción, pero no se acuerda ni el nombre, ni la letra, ni el cantante, ni el autor? Aha? Sólo la melodía? bueeeno. La gran solución! http://www.songtapper.com/
Segui el ritmo de la canción que querés en tu barra espaciadora (la del teclado, mejor), y si está entre los datos del website -y tenes un ritmo aceptable, claro-, te la reconoce y te avisa cuál es.
Genial! No?
lunes, julio 16
Hoy me acordé de Jacinto
Ayer, bah. Y me puse a buscar vieja música, para recordarlo mejor. Lo conocí apenitas, apenísimas. Lo vi un par de veces, por una vecina azafata que solía recibirlos en su casa. La primera vez fue una noche de viernes, muy tarde. En mi pequeño antro musiquéabamos con unos amigos, sonó el timbre, era la vecina, acompañada. Yo no conocía al acompañante. El pidió la guitarra, y mi amigo se apresuró a pasársela, repentinamente mudo y maravillado (él sí lo conocía). Y en medio del silencio de los presentes, arrancó con su voz de pájaro una canción que se me encarnó hasta hoy (Romance de mis tardes amarillas). A eso sucedieron varios otros viernes, en casa de mi vecina. Y yo, que entonces era una gurrumina pajuerana recién arribada a la capital, asistía con los ojos y los oídos ASÍ de abiertos a esas guitarreadas increíbles. A Jacinto le tenía miedito, tanto por su música, que me clavaba ya fuera flores o espinas en el alma, como por sus ojos relucientes y sonrisa de diablo, que me licuaba las partes y me daba a la vez ganas de bailar o de salir corriendo. Atractivo, simpático y talentoso como el mismísimo Malo. No me costó creer que fuera salamanquero, aunque los demás dijeran que era pura leyenda y marquetin. Jacinto, Peteco, Ica Novo, son algunos de los que desfilaron por la casa de aquella vecina por la que guardo un afecto nostálgico (se fue un día a vivir a España, no volví a verla) y un agradecimiento pleno. Porque de su mano conocí un montón de maravillas: a los musiqueros y poetas ya mencionados, a Tolkien, a Castaneda (me dejaba incursionar en su biblioteca a cambio de regarle las plantas cuando estaba volando lejos). Y también al vino tinto y la otra maría, que hacían buena pareja con cualquiera de los presentes. Linda gente, mi vecina Susy, los musiqueros, los poetas, y otros que solían pasar por ahi, gente que florecía en esa incipiente democracia. Fue un tiempo corto, unos meses nomás. Y luego Susy se fue, y no volví a verlos. A Jacinto se lo llevó la muerte unos años después, a los demás, la vida. En mí, más que dejar huellas, lo que hicieron fue sembrar caminos. A tanta distancia y vida, cómo los quiero, cómo siguen estando acá.