viernes, enero 22

TELITA IV: Un tal Esteban, por Laura Luz & Nico Aimetti

Con mucha alegría recibí hoy este nuevo aporte al TELITA. Es el trabajo conjunto de Laura Luz, gran amiga de esta bloggera, y de Nico Aimetti, cuyo blog tuve el placer de conocer recientemente gracias a las buenas artes de El Gaucho Santillán.
Ambos, Laura y Nico, demostraron ser corajudos y machazos (es un decir, en el caso de Laura), ya que, al igual que la última pareja (Esperancina & Agente Smith) no se conocían para nada, y aún así acometieron con ímpetu la tarea de misturarse y aceptarse para encarar este proyecto común y traerlo a buen puerto.

Nos mandan un relato que yo encontré muy fresco, con un diálogo muy vívido. Espero que les guste. Aquí va:


Un tal Esteban

Juan:  ¿Enzo?
Enzo: Sí... Eeh...
Juan:  ¡Enzo! ¿Querido, cómo andás tanto tiempo?
Enzo: Bien... Eeh...
Juan:  Juan, de la primaría. ¿No me vas a decir que no te acordás?
Enzo: Sí, sí. Juan... Cómo no me voy a acordar...
Juan:  ¿Y, qué es de tu vida?
Enzo: Nada, acá ando. Los chicos, el laburo complicado... mal pero acostumbrao, como dicen... ¿y vos?
Juan:  ¿Yo? No, así nomás no te puedo contar. Vos no sabés...
Enzo: ¿Qué?
Juan:  ¿En serio querés que te cuente?
Enzo: No, bueno...
Juan:  Vení, vení. Nos tenemos que poner al día.
Enzo: Lo que pasa es que yo estaba yendo...
Juan:  Diez minutos. Hace añares que no nos vemos. Un cafecito, dale... no me vas a creer...


Enzo: Y bueno ¿En que andás?
Juan:  Acá, tomando un café. Jeje.
Enzo: ¿Estás trabajando?
Juan:  En el banco. Cajero.
Enzo: Y... ¿Te casaste?
Juan:  No. Soltero. Que me voy a andar metiendo en eso... Ni-loco.
Enzo: Ah... ok. ¿Y qué me ibas a contar?
Juan:  No eso... Nada, nos ponemos al día.
Enzo: Yo tuve el segundo hijo hace tres meses. Martín. Justo iba a...
Juan:  ¿Sabés quién tuvo un hijo?
Enzo: No, decime.
Juan:  Esteban.
Enzo: ...
Juan:  Una pre-cio-su-ra. Ya tiene tres años. Bah, creo.
Enzo: Esteban... mmm...
Juan:  Eramos re compinches con esteban. ¿Te acordás de él, no? Una vez se hizo el muerto en la clase de... O no,  fue mejor la vez que saltó por la ventana del salón, en la hora de Lengua.
Enzo: Sí... Eramos chicos...
Juan:  Pero ahora está re groso. Hace fierros, no sabés...
Enzo: Ah.
Juan:  Más groso que vos, seguro. Siempre tuvo una polenta.... ¿Te acordás esa vez que le dio un pelotazo en la cabeza al caballo de un cartonero y lo dejó knock out? ¡Cómo pateaba!
Enzo: ¿A un caballo?
Juan:  ¿Qué, no me creés?
Enzo: No, sí, te creo. Justo ese día debo haber faltado. Bueno... Tengo que ir a buscar unas cosas que me encargó mi esposa...
Juan:  ¿Tenés esposa? No me digás. ¿Y es linda?
Enzo: Sí... bah... es la mujer que am...
Juan:  ¡Una yegua! Tre-men-do ye-guón.
Enzo: ...
Juan:  La mujer de Esteban, claro.
Enzo: Ah.
Juan: Viste,  que él siempre tuvo todas las minas. Yo no sé qué le veían, pero todas le andaban atrás.
Enzo: Y... Será la ley del embu...
Juan:  ¡Todas, eh! Yo siempre le decía que me tirase alguna que le sobrara, jeje.
Enzo: ¿Cómo?
Juan:  Y claro, porque tenía tantas que...
Enzo: Pará ¿Cómo hacés para tirarle una mina a alguien?
Juan:  No, claro, lo que pasa...
Enzo: O sea ¿Qué hacés? Vas y le decís: “mirá, como yo no te voy a dar bola hoy andá y curtite a mi amigo”
Juan:  Jajaja. No... y... yo que sé. Eso le tendrías que preguntar a Esteban. Es de rápido. Todas las respuestas tiene, jajaja.
Enzo: ¿Y qué es de la vida de Esteban?
Juan:  Ahí anda...
Enzo: ¿Dónde?
Juan:  Jajaja. No, digo... con su vida.
Enzo: Sí, bueno ¿Pero qué hace?
Juan:  ¡Eeeh! Tanto te interesa lo que hace esteban. ¿No andarás atrás de él, no?
Enzo: ...
Juan:  ...
Enzo: Bueno, voy a pedir la cuenta.
Juan:  No, dejá. Yo te invito.
Enzo: Ok.
Juan:  Mirá vos, eh...
Enzo: ¿Mirá vos, qué?
Juan:  No, nada, que me dejes que te invite. Esteban siempre paga él. Nunca te deja pagar nada, pero él es así, otro estilo. Más caballero.
Enzo: ¿Qué quién?
Juan:  Y... Que vos.
Enzo: ¿Cómo?
Juan:  Y... Vos no sos capaz de pagar  un café, el tipo en cambio siempre invita. Hay una diferencia me parece.
Enzo: ¡Pero vos recién me invitaste!
Juan:  Bueno, es algo que uno dice. Cortesía, viste. Uno generalmente rehúsa y paga lo suyo.
Enzo: Ok ¿Querés que pague yo? Listo, pago yo.
Juan:  Eh... bueno... pagá si querés... igual para Esteban te falta.
Enzo: ¡Uy, dió¡ ¿Qué tenés con Esteban, te mueve?

Juan:  Ah... mirá como saltás. Cómo sos, eh. ¡Intolerante, discriminador! Siempre igual.
Enzo: ¿Qué?
Juan:  Los gustos de Esteban son los gustos de Esteban. Y yo, aunque no los comparto, los respeto. No como vos, que te quedaste en la edad de piedra.
Enzo: ¿Qué decís?
Juan:  Vamos... Vos sabías que Esteban se hizo gay, te lo guardaste toda la charla y lo sacas ahora que te quedaste sin ideas.
Enzo: ¿Qué, se hizo puto, Esteban?
Juan:  Es que tenía tantas minas... Para mi que se aburrió. En todo caso es cosa suya, yo no lo juzgo.
Enzo: No, claro, yo tampoco. Casa cual haga de su cul...
Juan:  Igual es una lástima.
Enzo: ¿Sí?
Juan:  Claro.
Enzo: ¿Por qué?
Juan:   No... Porque yo soy amigo, viste. Y por ahí la gente se piensa..
Enzo: ¿Son muy amigos?
Juan:  Nos reencontramos hace poco.
Enzo: ¿También te lo cruzaste por la calle?

–¿A quién te cruzaste por la calle, Enzo?

Abrió los ojos lentamente y divisó el rostro de su mujer que lo miraba con una amplia sonrisa.
–Mi amor ¿me ayudás? El nene…
Escuchó llorar a lo lejos a su hijo de pocos meses, una suave caricia le rozó el hombro. Se levantó a buscarlo y se lo entregó para que lo amamante. Aquel aciago encuentro había pasado a ser solo un mal sueño. Se dio un baño, preparó el desayuno y saludó a sus hijos y su esposa. Tomó el colectivo rumbo al trabajo. Mucha gente, mucho calor. Media hora después por fin le tocó bajar.
Ya en la calle respiró hondo, despejado. En eso, frente a él, a unos cuantos metros, confundiendo un poco el sueño con la realidad, vio venir a Juan. Entró en estado de pánico. Lo  vio acercarse lentamente y, aunque trató de evitarlo, sus miradas se cruzaron. Juan contenía una sonrisa mientras  sacaba las manos de los bolsillos, no había forma de evitarlo, ya casi estaba  por saludarlo, cuando de repente, se paró en seco y atendió el celular.
–Hola... ¡Esteban! ¡Qué hacés, querido!– oyó a Juan responder por el teléfono mientras, distraído, pasaba de largo.


Al final era un capo Esteban, pensó mientras se alejaba sonriendo. Gracias a su llamado había logrado evitar el molesto encuentro.




Laura Luz & Nico Aimetti, enero 2010

10 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Muy original. Parece una historia real. Muy bueno.

Saludos

elcuervodePoe dijo...

Quiero que siga la charla de café. Es una mezcla de Fontanarrosa con Masliah.
Bueh... se me fue la mano, pero no mucho.

Agente Smith dijo...

Muy entretenido, muy buen diálogo, la foto con los personajes está fantástica,el tema de los conocidos que quisiéramos no encontrar siempre nos persigue. Muy bueno.

Natalia M. dijo...

Muy bueno! Genera un clima muy natural que la foto termina de ilustrar. Bien por los escritores, buena fusión.

Memento dijo...

El diálogo quedó excelente, no es tan fácil lograr es naturalidad...

Faltaba que, cuando salieron del Café, arrancaran los dos caminando para el mismo lado (situación de horror extremo).

Nicolás Aimetti dijo...

Gracias, Gaucho. Seguimos la consigna nomás: hablar de un tal Esteban (Juan, sobre todo, se la tomó muy a pecho).

Sí, se te fue la mano, Cuervo, igual se agradece el cumplido. Trataremos de que siga la charla en algún momento.

Gracias, Agente. Es todo un tema el de los encuentros inesperados. A veces son un embole, otras se ponen copados.

Anónimo dijo...

Holaaaa, gracias por los comentarios, como invitada a este mundo telitero debo decirles que fue un verdadero gusto trabajar con Nicolás y bajo el ala amorosa y paciente de la María Ce.
Hace años que no escribía, pero con el diálogo de Nico me resultó absolutamente gratificante entrar en el relato y hacer mi aporte, muy lindo este mundo del blog.
Saludos :)
LauraLuz

LALE dijo...

Muy lindo chicos!

Como dice el Gaucho, aplausos por la naturalidad infligida al diálogo. Yo nunca lo pude hacer y admiro a quienes les sale solo.

Qué bajón cuando te encontrás con esos Juanes de la vida ajajaja!

O peor, darte cuenta que VOS sos el Juan de aquél Enzo... :O

silvia dijo...

Me gustó muchiiiisimo...Tiene una frescura que te va llevando a querer mandarlo a la m.....a Juan....es tan real para mí porque anoche estuve con una amiga y había un ex cumpa de escuela del marido que era "un Juan total"....Qué insólito, no hubiera escrito sobre un "esteban puto....Muy libre la elección...FELICITACIONES A LA DUPLA!!!!!

Rapote dijo...

¡Ja! A mi me pasa con un compañero -justamente- de la primaria que me habla cada vez que me ve (en el supermercado, en la calle, etc.) de tipos que ni recuerdo, de anécdotas olvidadas para siempre. La diferencia con Juan es que habla de todo el mundo y no tiene una fijación como este último con Esteban.

¿Seguro que no es un diálogo real? Jejeje, lo parece.

¡Salud!
;) Rapote