Mostrando las entradas con la etiqueta Planeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Planeta. Mostrar todas las entradas

jueves, abril 23

Día de la Tierra

Conclusión de Fran luego de pasar todo el día dale que dale con el Día de la Tierra (parece que en el Jardín les hablaron algo al respecto):


"Hay que andar en bicicleta para que el mundo se sienta mejor"


Calculo que el microcentro se vería un poco como esto:


martes, abril 14

Bella y temible

De aspecto, de aspecto. ¡A no temer! Seguro que es buena aliada contra el dengue. La foto ya fue enviada al experto para que se expida acerca de los detalles técnicos. Mientras esperamos el informe, acá va la foto:




Fotografiada por el señor Pablo Valerga en la estancia San Carlos, localidad de San Vicente, Provincia de Buenos Aires.

Update: Aquí el informe técnico, provisto por unServidor:

El bicho es una araña.
Listo.





Ah... querías más? Bueno, es una Araneidae.
Eeeh ¿tampoco te basta? ¡Es un arácnido! ...

:P

¡Pero qué insaciable! Bueno, má' sí...
Es una

Argiope argentata, más conocida "Araña muñequita".
Acostumbra juntar sus 8 patas en 4 pares, como ahí se ve.
Me la he chocado infinitas veces (literalmente: no veía la tela).
Sigo vivo. Igual no la jodan, que el dengue es peor.

------

Ah! Y es macho.
La hembra es más grande
Muejejejejejejeje

-----

Los tamaños suelen ser menores a lo que parecen porque uno en general cuenta las patas.

Yo decía lo del sexo porque tiene los pedipalpos muy desarrollados (esas especies de pincitas en la cara), lo cual es propio del macho adulto, que lo usa para fecundar a la hembra.


-----

lunes, enero 5

La historia de las cosas

Primera parte del excelente documental de Annie Leonard:



Podés ver el resto aquí:

La historia de las cosas - Segunda parte
La historia de las cosas - Tercera parte

Annie Leonard es experta internacional en sostenibilidad y salud medio ambiental, con más de 20 años de experiencia de investigación en fábricas y vertederos alrededor del mundo.

viernes, diciembre 19

Autosuficiencia





















John Seymour, The Complete Book of Self Sufficiency, 1976.
.
Libros para descarga gratis:
.
El horticultor autosuficiente
.
La vida en el campo
.

lunes, julio 14

La venganza será terrible



Ayer anduve por la reserva de Costanera Sur. Hacía mucho que no iba, y particularmente hacía muchísimo que no iba en día domingo. Le había prometido a mi hijo que veríamos coipos, tortugas, patos. Se bancó estoicamente toda la caminata, pero los únicos animales que nos cruzamos fueron otros domingueros como nosotros. Incluso parados al borde del río, más o menos un kilómetro pasando la entrada, se escuchaba el fragor del borde de la ciudad. No sé si era por esto que no había animales, no sé si se ocultaron o si se las tomaron. Por otro lado: a pesar de ser empedernida fumadora, tengo un olfato bastante decente, y no pude dejar de notar todo el tiempo cierto tufo ácido, leve pero muy persistente, que mi mente asocia con "cosas eléctricas en mal estado". Concretamente, es el olor que solía encontrar de niña alrededor de la usina, en mi pueblo. No es que antes no hubiera tufillo ahi en la reserva, pero era menos... químico, no sé. En fin, no sé por qué no había animales en la reserva ecológica (no es que la considere muy ecológica, todos sabemos de qué está "hecha", en todo caso la Naturaleza ganó terreno encima de toda nuestra mierda contaminante, pero esa mierda sigue estando ahí). Quizá fuera cosa de domingo ruidoso, nomás, y quizá estén pasando otras cosas. Alguien sabe?

martes, abril 29

Feliz día, animal


Por Guido Daniele.

sábado, abril 19

Broncas, por lo grande y lo pequeño

Bronca, por la quema de pastizales y en lo que decantó. No sólo ésta. Las que se hacen siempre (como decía ayer un chico de Rosario: "esto acá pasa siempre, pero los diarios y el gobierno sólo pegan el grito cuando el humo llega a Capital").
Por supuesto, preocupa la situación de la gente, duelen las muertes en la ruta, los daños por respirar este humo todo el tiempo.
Pero no puedo dejar de pensar, en este caso en particular, en los animales y en las plantas que son asesinadas, atrapadas en las islas, con su hábitat irremediablemente destrozado. Hace unos días comentábamos con otra gente acerca de la estupidez de la gente que cuando va de turismo dañan todo a su paso sin que les importe un carajo si mataron, si movieron, si rompieron, si dejaron basura, si robaron. Esto es lo mismo, la misma actitud, elevada a qué sé yo qué potencia. Pero es lo mismo, la misma estupidez, la misma actitud impune, descuidada, cero conciencia. Da bronca, tristeza e impotencia. Porque volverá a pasar, y volverá a pasar, y volverá a pasar. No se aprende. Ni siquiera se enseña. Tres o cuatro lo intentan, lo sé. Gritan, patalean, tratan de frenar. Pero de qué sirven esos tres o cuatro si desde chiquito tenés otros que te enseñan, con voz normal y cotidiana, que "el Hombre (con mayusculas) es el rey de la Creación". Contame de alguna escuela donde enseñen que todos, animales, plantas, piedras, somos iguales y compartimos el planeta, que el planeta es nuestro sostén, nuestro sustento y nuestra razón de vivir, y que sólo el equilibrio permitirá que todos, el planeta y sus excrecencias, subsistamos. Contame, así lo mando a mi hijo, para que escuche otras voces, y las escuche mucho, todos los días.


Otra bronca. Por algo más pequeño, más individual.
Ella, mi amiga, es una estrellita. Brilla, por bella, por inteligente, por buena persona. Conoció a un tipito que primero se enamoró de la inteligencia y la bondad. Y cuando la conoció en persona, le enrostró que mejorara su aspecto.
Mi amiga, como dije, es bella. Lo que el tipito quería era que ella se pareciera a otra. A una mujer ideal, o a la que proponen los medios, no sé.
El tipito este no se parece en nada al hombre ideal o al que proponen los medios. Y mi amiga, como es bella, inteligente y buena, sabe eso, y no le importa nada. Ella lo aprecia a él tal como es.
Pero a él sí le importa, lo suficiente como para enrostrarle de entrada que mejore su aspecto, y que "si no lo hace es porque tiene la autoestima baja".
Estúpido, pequeño idiota, incapaz de entender una belleza que cualquier criatura comprende sin necesidad de que se la expliquen. Y con suficiente envanecimiento como para creer que está dando un buen consejo, cuando lo único que está haciendo es lastimar. Y por tonto, no por malvado. Por pura estupidez.

Amo la especie humana. Créanme. La amo porque la comprendo, claro, yo pertenezco a la especie, dirán, y sí, claro que es por eso. Pero, si me abstraigo de ese pertenecer, a veces pienso que no estaría mal que el planeta se deshaga de todos nosotros.

En fin, cosas que pienso con la bronca.

Addendum:
Mostrarse, extraído del excelente blog Chicas de los viernes.

viernes, marzo 7

Feliz día, Mujeres


martes, febrero 5

¡No somos animales!

Creo que ya comenté alguna vez acerca de la poca bola que me da mi hijo en cuanto a mis instrucciones sobre las normas de conducta social. Unos cuantos creen que soy muy blanda al respecto, y sí, es probable que lo sea. Creo más en la instrucción que da la vida que en la instrucción a fuerza de repetición de órdenes (también se me acusa de vaga. Indiscutiblemente: lo soy). Pero bueno: a la anécdota...

Este fin de semana estuvimos de invitados en la casa de mi hermano y su familia. Una linda casa, impecable, de propaganda, en un barrio privado también muy lindo e impecable. Todo reluce, ahí. Una miguita tarda casi lo mismo en caer al suelo que en ser erradicada. Mi hermano y mi cuñada son dos personas maravillosas. Buenas personas, quiero decir, sobre todo. Y lindas e impecables, también. El domingo al mediodía, mi hermano y yo nos ausentamos, creíamos que por unos minutos que al final resultaron casi tres horas, y Fran quedó en la casa con mi cuñada, su hermana, y las nenas. Almorzó con ellas. Cuando volví estaba muy inquieto, y la hermana de mi cuñada me dijo que me había extrañado mucho y que había preguntado mucho por mí.

A la noche, cuando ya habíamos vuelto a casa, nos sentamos a comer. A Fran le gusta comer las zanahorias enteras, sólo peladas. Así que le alcancé una, y lo vi ponerla en el plato e intentar sin éxito pincharla con el tenedor.
- Fran, con la mano agarrala.
Y me miró y con carita mortificada me dijo: "¡No somos animales!"

Le pregunté quién le había dicho eso, y me contó que había sido la tía (mi cuñada).
- Pero vos sabés que eso no es cierto, no Fran?
Y él me miró con cara dubitativa.

Caray, llevo tres años tratando de inculcarle en qué nos parecemos con todos los que compartimos el Planeta. Hablamos y leemos y miramos en la tele y la compu cantidad de cosas sobre la vida, sobre animales que se extinguieron, sobre animales a los que comemos y los que pueden comernos a nosotros, sobre por qué somos animales mamíferos y vemos cuánto nos parecemos a los gatos que viven acá con nosotros, y cómo las aletas de los peces son un poco como nuestros brazos y a todos nos sirven para desplazarnos. Si hay algo que Fran viene aprendiendo en todo este tiempo, es: somos animales. Y conozco lo terco que puede ser mi nene cuando cree que lleva razón, y conozco lo inflexible que puede ser mi cuñada cuando cree que ella la tiene. Así que me imagino un poco cómo habrá sido la situación en la que se terminó decidiendo en que hay que usar tenedor porque no somos animales. Con razón estaba tan mortificado cuando volví de mi salida con mi hermano.

Ahora, ¿cómo hago para educar a mi cuñada en un principio tan básico como "uses o no uses el tenedor, igual sos un animal"?

Qué lucha, los parientes, caray.