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lunes, septiembre 7

Mis artísticos amigos

Mi tandem favorito, Javifacu, hizo en papel una historietita, y me gustó tanto que les pedí que le tomaran una foto y me permitieran publicarla acá en este espacio. Acá va, la historieta, y luego la explicación, narrada por el elemento más joven del tandem, y que cuenta con 4 añitos.


Cuenta Facu:
- Hay un elefante.
- Está llevando su barrilete en la trompa.

¿Y qué pasó luego?

- El elefante sigue caminando.
- Y pasa delante de un árbol de manzana.
- Fue tanta su sorpresa que se le soltó el hilito y se le fue tooodo el barrilete.
- El pájaro se lo llevó al elefante.

¡Qué pajarito tan bueno!

- Sí.
- Y se comieron juntos la manzana.


Agosto 2009



domingo, julio 26

Un día perfecto

Sábado 25.


- Primera vez que alguien, por motus propio y de onda, invita a Fran a salir. Ese alguien -claro, tenía que ser ella- es nuestra amiga Mabel.
- Primera vez que Fran va al teatro.
- Fran pasa tres horas magníficas con Mabel. Han ido a ver Ben 10, a comprar libros y a tomar un tentempié.
- Entretanto, viene a casa nuestro amigo y tándem favorito, Javifacu. Minutos más tarde, la progenitora, nuestra amiga Adriana, madre de Javi y abuela de Facu.
- Regreso triunfal de Mabel y Fran. Gran algarabía por el encuentro de amistades de diversa edad.
- Reparador almuerzo en Macdonalds, con profusión de charlas adultísimas y juegos infantiles.
- Breve paseo por la feria del parque Lezama.
- Nomás llegar, sentado a las puertas del búnker, un poco entumecido, nos está esperando nuestro común amigo Fernando.
- Tarde de mate, budín y amistad en el búnker.
- Luego de la separación, se inicia una noche de cansancio feliz.
- Acomete el frío y entonces la necesidad de abrigar a Francisco, que como siempre no se deja poner el buzo. Es algo que lo aterra, desde siempre, y con el tiempo se ha vuelto una situación horrorosa tener que abrigarlo, resultando en una lucha de voluntades que saca de mí una violencia inesperada cada vez. Pero el día ha sido perfecto y no quiero estropearlo, así que después de luchar un rato, enojada yo, llorando él, me digo a mí misma que esperaré a que esté dormido y se lo pondré recién cuando ya no pueda "defenderse". Y me alejo, frustrada, a fumar un cigarrillo en la cocina. El se queda sentadito, resoplando, desabrigado, medio lloroso, medio asustado, triste e igual de frustrado. Lo veo tomar el buzo y mirarlo con desaliento.

Y al rato, aparece. Con los ojos todavía húmedos, pero con una sonrisa gigante que le ilumina toda la carita. Tiene el buzo puesto. Venció su miedo, y se lo puso solito. Nos abrazamos y nos ponemos a bailar, de pura alegría.

Nos dormimos felices.

sábado, febrero 7

Pequeña Anécdota. IX

I.
Francisco prueba un bizcocho y lo escupe.
- Eh, por qué escupís?
- Porque es impítido! No tiene gusto a nada.

II.
Facu - amigo de Francisco y una de las mitades del tándem JaviFacu -, huele algo que le hace picar la nariz, y le cuenta a su mamá:
- Ese olor me hace atchusar.

III.
Facu juega con un autito, y cuando lo lanza va a parar atrás de donde está la mamá. Para alcanzarlo, la mamá debe darse vuelta.
- Mamá, arrondate.

IV.
Compro un adminículo con forma de farolito que funciona tanto de linterna como de radio FM. Francisco está admirado.
- Es buenísimo! Da luz, y además arradia.

.

martes, noviembre 11

Cosas que me gustan de los Arechaga. IV

¿No les cansa que tanta gente se sienta con derecho a opinar/aconsejar sobre cualquier cosa?

Yo soy una de esas, aunque me pese. Reconozco que cuando alguien expone un problema o situación conflictiva, siento un enorme deseo de tener algo que decir que ayude, consuele, clarifique, libere. No me es fácil dominar esa compulsión, y a menudo, encuentre o no que lo que voy a largar es útil, lo largo igual, al reverendo pedo, ocupando un espacio donde el silencio habría sido la mejor opción. No soy de hacer lo mismo en cuestiones más "macro", pero generalmente por falta de datos suficientes. En cuanto a lo "micro", y a mi compulsión por opinar y/o aconsejar, lidio contra ella desde que tomé conciencia de que era compulsivo (tristemente, no hace mucho tiempo). Como quien decide dejar de fumar, bastó para que instantáneamente desarrollara un fastidio contra cualquier aconsejador u opinador de esta misma calaña. No importa si me están aconsejando a mí o nomás declaran su posición sin que a nadie le importe ni se los haya pedido. Lo mandaría a la merde sin más ni más, sólo por opinar, juzgar, defender, atacar, aconsejar no sólo sin fundamento sino y sobre todo, sin conocimiento suficiente. Como me he vuelto más civilizada (léase más vieja) no lo hago, y rebusco en mi interior algún mantra budista, nagualero, católico, cualquier cosa que me pueda ayudar a soportar educadamente o hacer mutis por el foro.

Por otro lado, rescato, tanto en lo propio como en lo ajeno, la opinión o el consejo desapasionado y certero.

Y esa es otra de las razones por la que me gustan los Arechaga: jamás te aconsejan al pedo. Y cuando opinan, lo hacen desde una sinceridad y un desinterés personal tan franciscano, que sus palabras siempre valen la pena de ser escuchadas. Creo que nunca te lo digo, así que aprovecho: Gracias, Arechamigo.


miércoles, julio 23

Javifacu