Mi nene y yo vamos juntos a todas partes, siempre. Pero esta tarde yo quería ir al kiosco y él no quería acompañarme. Entonces le pregunté: "querés que vaya yo, y vos te quedás a esperarme acá?" Y me respondió que sí. Por si no había comprendido que se quedaría solo en casa -aunque por un minuto nomás-, le hice la pregunta en distintos términos y varias veces, y a todo respondió que sí. Así que salí y fui al kiosco y volví a toda velocidad. En casa tenemos una ventana que da al pasillo central del edificio, y hoy la había dejado abierta. Así que, para ver qué tal estaba el asunto, lo primero que hice fue quedarme parada junto a la ventana. Y escuché entonces el siguiente diálogo:
- Estás solo?
- Sí.
- Y mamá?
- Se fue.
- Te asustaste?
- Sí.
Sonreí para mí misma: el diálogo era en verdad un monólogo, claro. Entré a casa. Me recibió con una sonrisa indiferente.
Es la primera vez que se queda solo en casa y por propia voluntad.
Mi chiquito, tan valiente.
domingo, octubre 28
Mi valiente hombrecito
jueves, octubre 25
Mujerilidad
Dos hechos, uno de esta realidad, el otro del reino de los sueños.
El plomero -italiano, hombre maduro, de contextura pequeña, con indicios de darle quizá un poco demasiado al vino; ya vino antes a trabajar a casa, cuando yo recién me inauguraba en la maternidad- me mira apreciativamente, sonríe con aire complacido y apenas libidinoso, y me dice con un tono que trasluce franqueza: "Siempre tan guapa usted, tan bonita, tan sonriente, tan amable".
Le sonrío -con cero libidinosidad- y le agradezco el cumplido. A este hombre le gusta lo que ve y ya me lo ha dicho antes. Pero no tiene intenciones para conmigo, al menos no declaradas ni insinuadas siquiera -lo cual también agradezco-. Simplemente me mira con admiración y parece ponerse contento cuando me ve. Me da buenos consejos inmobiliarios, me trata con algo de paternalismo pero respetando mi edad y decisión. Le tengo aprecio, y a mí también me pone contenta cuando viene porque... vamos, porque es agradable saber que otro te encuentra atractiva o bella.
Por la tarde, hablaba yo por msn con un muchacho, contacto de trabajo, y le hice un comentario que podía interpretarse en doble sentido. Lo hice con intención y en son de broma, y así fue tomado. Él respondió: "ya voy a ir por San Telmo y vamos a tener una charla, vos y yo".
Y a la noche, sueño:
que estaba llegando a mi casa - que era en una avenida populosa, muy parecida a Av Santa Fe a la altura de Palermo- , y cuando estoy llegando paso por una parada de colectivo y escucho a alguien hablar por celular, y reconozco la voz como la del pibe con el que hablé a la tarde por msn y lo miro, y él me ve y se da cuenta de que soy yo, y aunque procura educadamente esconderlo, su mirada es de desencanto. De todas maneras se sobrepone rápido y con una sonrisa amistosa me dice: "Y, para cuándo una cerveza en el barrio?", pero esta vez no hay ningún doble mensaje. Es, sencillamente, una actitud amistosa y punto. Yo percibo este cambio, el repentino desencanto y el mensaje de "no-tengo-interés-sexual-en-vos", y, aunque este chico ni siquiera me atrae, me desazona lo rápido que perdió interés. Lo cual es algo que, por lo demás, ya tenía previsto, dado que parece que virtualmente resulto mucho más interesante que en persona, en lo que a atractivo sexual refiere, y es algo que en el sueño también tenía claro.
Cuando me desperté, todavía tenía la sensación de desazón que me había dejado el sueño. Así que eché mano del recuerdo del otro hecho, el del plomero de ayer. Compensadas así las cosas, caminé feliz por mi barrio, feliz de ser quien soy y de vivir en este barrio al que adoro. Es un hermoso día de primavera.
jueves, octubre 18
Feliz cumple, hijito
El 19 -hoy- mi nene, mi hermoso nene cumple 3 años.
Feliz cumple, mi nenito, mi rubio bombón, mi rubio sabihondo, que le gusta pintar, leer cuentitos, jugar con la computadora, mirar Lazy Town. Feliz cumple mi nene que a la mañana se despierta sonriente y a la tarde se despierta enojadísimo, feliz cumple mi nene que refunfuña todas las mañanas porque no quiere dejarme para irse al Jardín, mi nene al que se le ilumina la carita cuando lo voy a buscar. Feliz cumple mi pequeño acróbata, mi pequeño jugador de basket, mi pequeño admirador de Sportacus. Feliz cumple mi chiquito, que se ríe a carcajadas, que llora como un energúmeno, que canta con voz de pajarito y grita como una bruja enfurecida. Feliz cumple mi bebé que aún no deja los pañales ni la mamadera, que aún no sabe andar en bici, que se escandaliza si le digo que se defienda cuando otro nene le pega, feliz cumple mi hijito que adaptó la letra de una canción para poder decir "qué linda mi mamá". Feliz cumple, mi más grande amor, hombre de mi vida, mi bendición.
martes, octubre 16
Santos y milagros
Agustina tiene 9 años y es la más chica de la familia. Le gusta bailar, jugar a la pelota y correr de la mano de sus hermanos. Como sus papás son profesores de educación física, desde muy chiquita la tuvieron "en movimiento", y sus músculos se fortalecieron tanto que casi no se le nota la lasitud típica del sindrome de Down. Al igual que el resto de su familia, Agustina es muy mal hablada y putea como un camionero. Agustina nació con sindrome de down, varios desórdenes y sobre todo, con una cardiopatía muy delicada. En los pocos años que lleva en el mundo -muchos, en realidad, porque ya sobrepasó el límite que le habían impuesto los médicos- Agustina pasó por varias intervenciones quirúrgicas, todas difíciles, todas dolorosas. En la última que le hicieron, cuando despertó luego de muchas horas de anestesia, le preguntaron qué quería mirar en la tele. Adormilada y todo, respondió: "fulbo". Luego, más despabilada, se interesó por los cuadros de los que eran hinchas los médicos. Le dijeron que de River, lo que motivó que los reconociera al grito de "puto! puto puto puto!"
Agustina tiene la risa y la puteada siempre listas. Los hermanos la adoran, es la alegría de la casa. La mamá la llama "nuestro caracolito", porque todo lo aprende, pero despacito.
El sábado yo escuchaba a Guille, su papá, hablarle a mi hermano en estos términos:
"Sólo uno de setecientos embarazos de bebes con sindrome de down llega a término. Así que para empezar, nosotros fuimos 700 veces afortunados ya conque Agustina naciera. Y de los nenes que tienen la cardiopatía de Agustina, sólo uno en cien supera la primer intervención. Todos los pronósticos nos decían que Agustina nos iba a dejar pronto, demasiado pronto. Así que hacé la cuenta... somos 70.000 más afortunados que otros..."
Y luego contaba, cagado de risa: "Esta tarde Agustina le pidió a la madre que le discara el teléfono de Lucila, una vecina. Cuando la madre le pasó el teléfono, le preguntó a la vecina si podía ir a jugar a la casa. La vecina le dijo que sí, pero la madre no la dejó porque era muy tarde. Y Agustina se fue refunfuñando: La reconcha! Justo es de noche!"
Alguna gente nos redime, no les parece?
viernes, octubre 12
Cosas que dicen los autores. III
Esto me lo robé del blog de gabrielaa.
Ahora, yo estimo que necesitamos saber, y que no necesitamos más que saber. Si pudiéramos amar, amar de un solo golpe, la ciencia sería inútil; pero hemos desaprendido a amar, por acción de una especie de ley mortal que proviene de la gravedad misma y de la riqueza de la creación. Estamos en la creación hasta el cuello, estamos ahí dentro por todos nuestros órganos: los sólidos y los sutiles. Y es difícil remontar a Dios por el camino escalonado de órganos, cuando esos órganos nos fijan en el mundo en que estamos y tienden a hacernos creer en su exclusiva realidad. El absoluto es una abstracción, y la abstracción requiere una fuerza que es contraria a nuestro estado de hombres degenerados.
Antonin Artaud, Heliogábalo
martes, octubre 9
Una escritora nueva!

Quiero decir, nueva para mí, porque a lo que parece viene escribiéndose y haciéndose notar desde hace rato. Bienvenida a mi mundo, señora! Le ofrezco aquí un vasto espacio, en el que sus palabras resonarán, rebotarán, se escaparán, volverán a aparecer, se amigarán con otras, anidarán, y sobre todo, serán queridas, porque ya la descubri, a usted, y ya me encariñé.
Yo la descubrí con Kalpa Imperial, y la descubrí -claro, por dónde si no- recorriendo los caminos por los que me gusta andar. Leyendo una entrevista a Liliana Bodoc (quien se ganó mi amor con La Saga de los Confines), encuentro que ella la menciona como un posible referente. Ahí fui y googleé, encontré un textito que antes de doblar la esquina me guiño un ojo, lo seguí hasta la Biblioteca, me topé con Kalpa Imperial y... listo, me enamoré. Y al final, chusmeando sobre el objeto de mi nuevo amor, me entero, vea qué cosa, de que la traducción de Eso al idioma inglés la hizo, quién si no! la Señora Ursula K. Le Guin.
Aquí va la data, quien quiera descubrir, que descubra :-)
Angélica Gorodischer. Casada y madre de tres hijos, hija de la también escritora Angélica de Arcal (1905-1975), nació en Buenos Aires en 1929 y vive desde su infancia en Rosario (Santa Fe). Es una de las figuras más valiosas y originales que han dado las letras argentinas. Publicó su primer libro de cuentos en 1965, y durante el inicio de su carrera se decantó sobre todo por temas típicos de la ciencia ficción, a los que incorporó su impronta personal y el peculiar carácter de la tradición fantástica argentina. Durante esta etapa estudió los mecanismos narrativos de la tradición oral, y en el proceso logró cristalizar una de las voces más vívidas y memorables de la literatura en lengua castellana. Trafalgar, obra con la que tiende un puente entre el cuento de café y la ciencia ficción, y Kalpa imperial han sido objeto de culto desde su aparición y se consideran puntales de la narrativa fantástica moderna. De forma paralela, y especialmente desde la edición de Kalpa, la autora se ha dedicado a explorar un abanico temático cada vez más amplio, que incluye el relato feminista, el género policíaco, la narración erótica y la novela histórica. Tiene asimismo un sólido prestigio en el ámbito académico y ha participado en numerosos congresos internacionales; actualmente ejerce de coordinadora de la Red de Escritoras Latinoamericanas en la Argentina. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, alemán y sueco.
Más info en: http://www.gigamesh.com/coleccion.html?/autorangelicagorodischer.html
Por lo de la muestra y el botón, aquí va:
El 36
Castaño, asilo, lengua, matrimonio, noticia, purga, vigilante
—¿Bueno?—dijo el hombrecito—. ¿Qué le parece?
—No sé—dijo Emi—, tengo que pensarlo.
—Pero, claro, señorita, claro, no hay ningún apuro. Si usted quiere tomarse un tiempo, estoy de acuerdo. Todo esto ha sido una sorpresa para usted, tiene que acostumbrarse a la idea.
—Eso es—dijo ella.
—La sola existencia de esta casa, este, casi podríamos llamarlo anexo de su casa, eso ya es sorprendente, y cuando usted estaba familiarizándose con el lugar, aparezco yo con todas estas explicaciones, Claro, claro, pero usted ha actuado tan bien, que he quedado admirado. Una persona con una menor fortaleza de ánimo hubiera escapado, no hubiera querido enfrentarse con algo que no sabía qué era, con un desconocido. Hubiera pedido ayuda tal vez. Y a propósito, le voy a rogar, como se imaginará, la más cuidadosa discreción.
A Emi no le asombró que alguien dijera de ella que tenía fortaleza de ánimo, pero la escandalizó el pedido de discreción y él se dio cuenta:
—No, no, no me interprete mal, no es que yo crea que usted es una personita frívola y suelta de Iengua, no es eso, al contrario. Sé, porque su señora madre solía decirlo, lo inteligente y discreta que usted es. Le quiero indicar, si me permite, que la mejor manera de estar a salvo de la tentación o del peligro de decir algo, consiste en olvidarlo, recordarlo únicamente cuando se está a solas.
—Es un buen recurso— dijo Emi.
—¿No es cierto que sí? Me alegra que lo aprecie.
—¿Mamita lo conocía a usted desde hacía mucho?
—Años, señorita, años, ya no sé cuántos. Veamos, yo no la conocía cuando vivía su Señor padre ni cuando él murió; pero para esa época, sí, para esa época la persona que, en fin, dirige estas operaciones, conoció a su señora madre quien, usted lo sabe muy bien, fue siempre un alma generosa que iba a los asilos, a los hospitales, que asistía a los pobres y a los necesitados. Pues bien, en una visita al hospital que hizo su señora madre, esta persona que estaba entre los enfermos graves, la vio y supo, se dio cuenta inmediatamente del valor de la personalidad de su señora madre. Por eso cuando recobró la salud le indicó a otra persona de su entorno que, esteee que se pusiera en contacto con la señora, más o menos al año de su viudez.
Emi hizo cálculos: eran muchos años, muchos años de fruta, pan, ropa usada, Brígida llevando las canastas, ella acompañando a Mamita. Se acordó de los jardines del hospital, los pabellones, las filas de camas, las mujeres que alargaban las manos y decían gracias, ella esperando a la puerta de la sala de hombres adonde las niñas no entran, la fuente de mayólicas, las palmeras, el castaño, los caminitos de granza, las flores en primavera.
—Debo decir que no es extraño: su señora madre causaba una gran impresión a todos quienes la veían. Era inolvidable.
—Yo no soy inolvidable.
—Vea, señorita, yo diría que ambas cualidades tienen, como todo en esta vida, sus ventajas y sus inconvenientes. Depende de la habilidad, o de la falta de habilidad, con la que se manejan las situaciones. Hacerse olvidar, no destacarse, es algo que puede ser sumamente útil.
—Sí, eso es cierto, sobre todo si voy a hacer lo mismo que Mamita. ¿Usted cree que podré?
—Por supuesto, señorita.
—Entonces creo que sí, por qué no, si ella lo hacía. Pero a mí no me gusta mucho salir, ir a reuniones, a fiestas, todo eso.
—No necesita ir a fiestas ni tampoco salir mucho, señorita. Su señora madre era muy activa, socialmente hablando, muy activa, sí. Tengo noticias de que lo fue durante su matrimonio con su señor padre y de que cuando quedó viuda, siguió después del luto frecuentando a la gente que conocía.
Habla igual que Ortega, se dijo Emi, igual. Son tan iguales, aunque éste sea chiquito y Ortega grandote; un enano y un gigante se encontraron una vez, claro que estos dos no se van a encontrar nunca, nunca.
—Y eso nos fue muy útil. Pero usted no tiene por qué ser tan activa como ella. Sólo un poco de buena voluntad, el ánimo alerta y vigilante, algunas visitas cuando haga falta, no perder el contacto con el mundo. Me atrevo a decirle que le va a sentar muy bien.
Ni que estuvieran hablando de una dieta o una purga, pero sí, pensó Emi, quizá además me siente bien.
—Claro que todavía estoy de luto.
—Sí, sí, nadie espera que empiece mañana a visitar a sus amistades, pero le sugiero que no deje de recordar a quienes estuvieron en el velorio de su señora madre y a quienes le hicieron visitas de pésame, para cuando llegue el momento de retribuirlas.
El pelotón de mujeres con plumas y lunares, la patrulla de temibles señoras ríspidas de mirar oblicuo, eso es fácil, y las Ferreyra en primer lugar.
—Bueno.
—Mientras tanto —dijo el hombrecito y se puso de pie— teníamos una deuda con su señora madre, que le vamos a pagar por supuesto a usted.
Emi se preguntó si ella también tendría que levantarse pero no se movió: Mamita le había enseñado que una mujer se pone de pie cuando ella quiere, a menos que entre un prelado en la sala en cuyo caso se levantará a besarle el anillo, o una señora muy mayor, o un anciano, y que cuando ella se pone de pie todos los hombres lo hacen si han estado sentados. Pero ahí en la habitación del frente estaba sólo ella y el hombrecito que le decía:
—Esto no tiene nada que ver con el juicio sucesorio de su señora madre que estará en manos de un letrado, me imagino. Son cosas que no figuran en ninguna parte; su señora madre no nos daba recibos y las operaciones no constan en papeles.
Ortega, ¿qué diría Ortega si supiera?
El hombrecito se acercó a la pared y retiró el cuadro de las flores.
—¿Quién pintó ese cuadro? —preguntó Emi.
—Yo. Soy un modesto pintor aficionado.
—¡Pero cómo! Ahí dice Vorbach, y usted me dijo que su apellido es Trauber.
—Sí, pero claro, mi apellido es Trauber y firmo mis obritas con el apellido materno que es Vorbach. Mariano Enrique Trauber Vorbach.
Sonrió y dio vueltas al dial en la pared. Emi sabía qué era eso: era una caja fuerte empotrada. La puerta de la caja se abrió. Emi lo sabía porque en el estudio de Ortega había una, sólo que no estaba tapada con un cuadro y a veces hasta estaba entreabierta; y también porque le había oído a la vieja Constanti que no tenía lunares pero sí pelos blancos en la barbilla, contarle a Mamita que habían puesto una en la casa después del robo. Y Mamita había dicho: "Después que el chico se ahogó, María tapó el pozo".
—¿Tanto?
—No es mucho —dijo él—, lo parece porque no son billetes grandes, fíjese, es lo que acostumbramos. Pero no es todo. Aquí —señaló el cuadro que había vuelto a su lugar— está el resto. Cuando quiera, no tiene más que venir a buscarlo.
Emi contó los billetes.
—Qué suerte —dijo—, tengo que pagar algunas cosas. ¿Lo demás se lo pido a usted?
—No, no, yo viajo mucho, no suelo estar en el Rosario. Usted dispone de todo. Yo le voy a enseñar la combinación de la caja pero no la anote en ninguna parte, apréndala de memoria. ¿Ve? Así. Es muy fácil.
Emi se acercó.
—A ver, hágalo de nuevo y después pruebo yo.
—Así y después así, y termina acá. Veamos cómo lo hace. Pero muy bien, señorita, muy bien.
—¿Y esto qué es?
—Todo eso es suyo. Era de su señora madre, ahora es suyo. Creo que usted tendría que venir aquí con más tiempo y revisar todo.
—Sí —dijo Emi—, ahora tengo que irme. Pero usted, ¿cuándo vuelve?
—Ah, no sé, no estoy seguro, voy y vengo, como le digo, viajo mucho. Vamos a hacer como con su señora madre. Cuando yo estoy acá, se lo hago saber poniendo una silla en el corredor que lleva a la entrada de su casa. Si la silla no está, usted dispone del lugar. Si está, me llama.
—Bueno.
—¿Puedo yo preguntarle ahora algo a usted?
—Sí.
—¿Cómo descubrió la puerta?
—Encontré un tornillo suelto en el ropero de Mamita.
—Muy observadora, señorita. Su señora madre tenía toda la razón cuando ponderaba sus cualidades.
Igual a Ortega. Más parecido, imposible.
(Fábulas de la Virgen y el Bombero. Extraído de http://www.literatura.org)