jueves, diciembre 20

Dia casi al pedo

Tenia turno tomado con el veterinario para castrar a Sombrita (Gris-dos), el anteúltimo de mis gatos machos enteritos. Y lo perdí, después de tres horas intentando meter al bendito gato en una caja. Es el gato más manso del mundo pero terco como mula, y luego de tres horas intentando, desistí. Terminé con los brazos arañados, toda transpirada y llena de pelos de gatos, y el frustrómetro al borde del colapso.
Eché mano de mi optimismo construido y me dije: "No importa, ahora a la tarde me van a traer el regalito que le compré a Fran, y lo voy a envolver en un papel bonito y lo voy a esconder y luego se lo voy a dejar en el arbolito en la nochebuena. Al gato mañana lo meto en la caja y lo llevo de prepo al veterinario, con o sin turno". Me bañé, prendí la radio en la Folklórica Nacional, cociné y comí con mi hijito, y me dispuse a esperar al señor de la moto que a las 2 de la tarde me iba a traer el regalito de Fran. Y se hicieron las 2, y las 3, las 4, las 5, y a las 6 de la tarde yo ya explotaba de la bronca. Después de 5 llamados telefónicos en el que cada vez me aseguraban que "la moto ya debe estar al llegar", se disculparon efusivamente conque los piquetes, el delivery que no es propio sino una mensajería, que esto y lo otro y al final no me lo trajeron nada y si no me lo traen mañana a la mañana voy a tener que salir de raje, en pleno viernes, con el calor que seguro va a hacer y con el kilombo que serán los transportes, a buscar un regalo sustituto... y en medio de eso ver si logro meter gato en caja y lo demás, además tenía planes de ir a Belgrano a pasar la tarde comprando regalitos en el barrio chino con mis amigos JaviFacuLau. Luego de habernos pasado un día de mis cortísimas vacaciones encerrados acá en casa, y con el frustrómetro ya colapsado, tomé a mi nene de la mano y nos fuimos a la plaza, y nos descalzamos y pasamos la tardecita jugando en el arenero, y luego nos tomamos un helado, y luego compramos patitas de pollo para comer esta noche tirados en el sillón. Fran ya está bañado y durmiendo una tardía siesta, y yo estoy aún con las patas llenas de arena y escribiendo en este espacio, con un poco de sueño, es cierto, pero milagrosamente tranquila y, créase o no, razonablemente feliz. Buenas noches.

2 comentarios:

Vill Gates dijo...

Claro, como no vas a estar feliz si hiciste lo posible para estarlo y además tomaste la sabia decisón de llevar a tu hijo a la plaza y llenarle las patas de aena, como si fueras a una playa sin mar, y comer patiras de pollo.
Que lindo María.
Pero hay una cosa que no entiendo, nunca lo entiendo ¿Qué le ven a los gatos?
Un animal frío, calculador, especulador, egoísta, compañero si se le antoja y otras lindezas por el estilo.
En fin lo mío son los perros aunque ahora hace rato que no tengo ninguno.
Besos!

La Maria "C" dijo...

Vill: tiene 48hs para retirar esa acusación contra los gatos y disculparse públicamente :P

La respuesta a su pregunta acerca de Qué le ven a los gatos, amerita un post y no un comment. O varios posts. Y solicitaré incluso el apoyo de otras personalidades de la blogósfera (como por ej la Gabrielaa). Y le contestaremos en patota, ya va a ver!