lunes, septiembre 14

TELITA III: Mi inconsciente preferido, por Matias Frey

Bueno, bueno, ya me estaba preocupando. Pensaba "¿será que la gente cree que este taller es podentarists-only?" Pero llegó Matías Frey, para darme tranquilidad al respecto. No sé y no aclara cómo llegó hasta acá, pero bienvenido sea. En este blog le decimos sí a la diversidad, no a la endogamia. No nos tira mucha data sobre sí mismo, en cambio, sugiere que si queremos saber un poco más, visitemos el blog del que es co-autor, Escritores que no escriben. Yo fui, visité, leí, indagué. Cuando llegué acababa de postear "Las enseñanzas de Castaneda I". ¡Me gustó mucho!


Llegó para participar, y ojalá que para quedarse. Aquí, su aporte:

Mi inconsciente preferido

No me acuerdo cómo, pero desperté aislado en el medio del desierto durmiendo en el asiento trasero de un auto. Era mi auto. De eso estaba seguro. Un Gacel verde sin la parrilla delantera. Y sin los espejos retrovisores. Por alguna extraña razón pensé que esto no era una casualidad.

Un dolor de cabeza me acompañaba. Busqué agua, que mi boca me pedía a gritos. En la guantera encontré una petaca de whisky vacía y un cuaderno que tenía escrito en la tapa “Proyecto X” con tinta negra. Empecé a leer.

“Estoy en el desierto. 30 indígenas me rodean. Pueden ser indios yaquis, sioux, diaguitas, querandíes o, por que no, Zumitas. No sé. Nunca fui más lejos en el desierto que a Santa Rosa (y llegué mucho después de Roca). Era una especie de ritual, esos de ayahuasca o peyote. Sé que era parte. O el centro. Eso a veces confunde. La cuestión es que estaba por desaparecer. Como si la vida me diera una segunda oportunidad, abandonar en el desierto al pasado, tener una pareja, un sofá, un trabajo, televisión, heladera y la falta de emoción de la repetición.

En ese instante aparecí en el medio de una cancha de fútbol, empecé a correr y la pelota cayó a mis pies. Todas eran camisetas amarillas que me rodeaban. La pelota sonrió y empezamos a correr. Uno a uno fueron pasando. El arco emergió del verde césped. Golpeé la pelota con todas mis fuerzas y la pelota entró en el ángulo. Corrí para abrazarme con todos, mientras en el cartel luminoso aparecían las palabras “histórica victoria” en letras naranjas que luego se irían borrando hasta transformarse en una extraña bruma del amanecer. Me perdí entre la gente y salí al patio del colegio.

Debería tener siete años. Era el patio semi destruido de una escuela española de la década del ´40. Éramos todos chicos, pero estábamos separados. Como los grandes. Yo estaba sentado a la izquierda. Era el cumpleaños de Franquito. ¿No tienes más invitaciones? le pregunté. “para ti no”. Y ahí me di cuenta que de verdad no quería participar de esa fiesta. De esa y de muchas otras. Cuando abrí los ojos estaba de vuelta en el desierto.

Debajo de un árbol estaban tres mujeres rindiéndole tributo a un ídolo olvidado. Yo estaba muy cansado, con hambre y sobre todo con sed. Las tres mujeres se dieron vuelta. Noté cierta tensión a la sombra de ese árbol, por eso me alejé. La sed seguía. A lo lejos vi un auto verde. Estaba seguro de no saber como había caído ahí. Y de que el viaje iba a seguir. Llegué al lado del auto y vi un hombre durmiendo en el asiento de atrás. Y por un instante deseé ser él."

Matías Frey, Septiembre 2009.


12 comentarios:

El Vengador Pitufante dijo...

Muy lindas imágenes oníricas. Me hizo acordar a algo que leía el otro día de como el LSD u otros alucinógenos supuestamente podían llevar a la "supresión del ego"...

La Rubia dijo...

Esto se esta poniendo cada vez mas complicado, o cada vez mas bueno.
Oxigenar la sangre (quiero decir, salir un poco de los podentaristas) parece que le hizo bien a T.E.LIT.A. Me imaginé entrando y saliendo de los paisajes como por tubos.
Dormí muy poco este finde, tengan paciencia :)

El Vengador Pitufante dijo...

A mí lo que me preocupa es la falta de comentarios de esta historia.

O están todos con resaca o realmente el podentarismo está tomando ribetes sectarios =P

rs dijo...

Está bueno.
VP, no digas esas cosas...
Estoy tratando de dejar un comentario en el cuento de Memento desde ayer, y la interné se los traga. No sé en qué va a terminar todo esto. Va a esplotar todo. O Mariace ya hizo esplotar todo.

La Rubia dijo...

Ah, yo a Matias Frey ya lo conocía, me comentó, le comenté, y asi fué.

LALE dijo...

Leyendo se me vinieron a la cabeza los sueños de Igor y sus números!

Na, no me hagan caso. Thumbs up para Míster Frey!

Zippo dijo...

Muy bueno. Matías parece ser un escritor denserio; me flasheó imágenes de cielos con nubes pasando a toda velocidad.Excelente aporte, y no le crean al Pitufáith; él. Como trabaja en la CIA, ve conspiraciones en todos lados, jaja.

MatiAsF dijo...

Gracias totales, es lo que hay. supongo que si me dedicara a escribir sería escritor, como si me dedicara a cuidar de mis ovejas sería pastor. En cuanto a lo de las conspiraciones en todos lados... existen.
Gracias por dejarme participar y por comentar, por supuesto.

Tiburina dijo...

Otro aplauso, para que vean que no discriminamos. :P

Karito La Cordobesa dijo...

Muy bueno.
No puede ser que todos escriban bien.

Este es del tipo que me gusta, igual que el TELITA del Vengador... Me dejan ese sabor de saber que hay más y no poder ver (como cuando miraba por los costados de la tele, para ver más allá de los límites que se enfocaban).

Chau, deliré. Me gustó.

Memento dijo...

Me gustó mucho el desenlace... como para leerlo a la vera de una ruta oscura (no te des vuelta, no te des vuelta...).
Mi opinión es que el texto es muy ¨filmable¨ y podría hacer un excelente clip ¿no?

June dijo...

Excelente! Como ya dijeron, se pone muy difícil elegir uno.
Coincido con el comentarista Memento, ideal para hacer un film.
Felicitaciones Matías!
June