viernes, mayo 30

T.E.LIT.A.II: Señoras y señores: Fender Gebiet

Hombre de opiniones desvastadoras que suele volcar acá, autor de relatos de impecable factura que excreta por acá, y co-autor de un weblog de asistencia al enfermo musical, honra hoy con su presencia este TELITA II. Señoras, señores: Fender Gebiet:



Chacarita "Los Primos"



A las diez de la mañana, en el infernal verano norteño, uno ya puede empezar a transpirar a cuenta los cuarenta y pico que harán a la siesta. El sol, apurado, pega duro sobre el cementerio de autos y los fierros ahí amontonados irradian la quemazón que les prodiga con su soplete, ayudando a que la temperatura suba varios grados más. Van camino de la desintegración, esperando una ablación y trasplante posterior a otros vehículos (casi tan desvencijados como de los que forman parte) que les evite el destino de óxido. Por lo menos esa vida parece un poco más entretenida que la de sólo carcomerse.
De los resucitados del camposanto automotriz también se espera que trasmuten en algunos billetes para el magro bolsillo del propietario del emprendimiento, quien a su vez participaría con un porcentaje todavía más magro a su único empleado: un sereno puesto para disuadir los robos nocturnos y que, con la excusa del calor, acomodaba un colchón inmundo bajo de las estrellas tratando de dormir entre los chillidos de las ratas capturadas y los insoportables cantos de sus depredadores residentes -los gatos- cuando estaban en celo.
Un hombre de baja estatura, enjuto y vestido con unas ropas remendadas a conciencia, color mugre, entró al predio e hizo unos pasos en dirección al cobertizo que hacía las veces de taller, vivienda del sereno en caso de lluvia y depósito, y desde ahí gritó hacia el portón abierto del edificio, con el tono monocorde y sin entonación que se usa cuando se cumple con un rito al que no se le tiene mucha fe.
-M'hijo ¿anda el Chacho?
El receptor del mensaje, en sus funciones diurnas como ayudante polirrubro, era bastante lerdo y encima el celo con el que cumplía las tareas encomendadas por “el Chacho" lo volvía estúpidamente desconfiado. Sólo el patrón entendía la retorcida lógica de su segundo, aunque a veces resolvía las inconsistencias de juicio con el auxilio de su preeminente jerarquía con una prosaica patada en el culo.
Sin embargo, el trámite tuvo éxito. El ayudante asomó su grande y ovoide cabeza por detrás de una pila de cubiertas de ocasión:
-No, Señor Gringo -el muchacho, de unos veinte años de edad, se llevó un dedo roñoso a la boca y miró de reojo y desenfocado hacia un punto inexistente en lo alto del techo, titubeando un segundo-, anda en el centro, fue al juzgado de paz... y a comprar la carne para el mediodía.
El súbito recuerdo de la carne asada le endulzó apenas los rasgos achinados.
El "Gringo" era un mecánico de la zona que del apodo sólo tenía derecho de herencia, pues el cuarto de sangre napolitana se había amalgamado perfectamente al color criollo y le desmentía el mote. Venía cada tanto a rebuscar entre los restos de mecánica desahuciada que se amontonaba sin orden en el campito pelado.
Como el muchacho no tenía injerencia en los asuntos comerciales de su jefe (convenía no dársela, dados ciertos antecedentes), el mecánico siguió su camino entre miserables Falcon y esqueléticos camiones Bedford y Leyland. Silbó el estribillo de una cumbia, algo vehementemente, para dejar en claro que ahí terminaba la conversación. Buscaba un Taunus que había visto tirado por ahí para sacarle la caja de cambios (o lo que quedara de ella).
El sereno había sido investido extraoficialmente con la categoría de "ayudante para todo" cuando su antecesor fue preso por acuchillar, una noche de naipes y copas, al cuñado. Sin uniformes ni jinetas que dieran fuste al cargo, el único atributo del oficio -el acceso al equipo de mate del jefe- era ostentado por el oscuro personaje con orgullo marcial.
A pesar de su mal final, el antiguo ayudante -a quien Torcuato no conocía muy bien pues cuando llegaba el día, en aquel entonces, se iba a desayunar un cocido a lo de su hermana, que lo tenía a cargo desde chico- había dejado las cosas con primoroso orden y limpieza en su rincón, al lado del calentador. Notable si se miraba el taller, sucio con toda la suciedad posible hasta donde alcanzaba la vista. Las paredes descascaradas estaban llenas de posters de mujeres desnudas que ya no se discernían del tizne que los cubrían, salvo dos de ellos: en uno se adivinaba a una descolorida Nélida Lobato y en el otro Pampita encandilaba con una sonrisa que todavía conseguía verse blanca. Los pisos podían ser de cemento, aunque para asegurarse habría que contratar los oficios de un arqueólogo.
Orgulloso hasta la imbecilidad, Torcuato no iba a ser menos. Estaba visto que "Chacho" Brizuela - el jefe- así lo exigía. Agua sin hervir, mate sin endulzar. Cada vez que le ponderaba el mate su sonrisa se desplegaba en un catálogo de emergencias odontológicas. Representaba también el oficio de preguntar las obviedades de rigor que el patrón necesitaba para aderezar sus gastadas anécdotas cuando las soltaba ante un público nuevo, y se relamía como si fuera un socio pleno cuando Brizuela, ex mecánico y jubilado de ferrocarriles, hacía un cálculo en voz alta y a vuelo de pájaro de mutuos beneficios netos mirando lo que quedaba en el playón de chatarra.
Un ciclomotor viejo y destartalado, que podía ser tomado por un eficaz certificado de pobreza, asomó por la tranquera del campito. Era Chacho, el patrón, regresando de sus trámites en el centro. Bajó del móvil con el ceño fruncido y las manos vacías, detalle que no se le escapó al ayudante.
-Che, Cabezón, haceme un favor: traeme los papeles de la cajita que está en el hueco -le dijo al muchacho en cuanto lo tuvo a tiro-. Ahí donde pongo las cosas... -dejó morir la frase sabiendo que el lerdo ayudante entendería.
-Jefe, ahí anda el Gringo. Me preguntó... –Torcuato parpadeó sabiendo que lo iban a retar, pero quería dejar constancia del ingreso del mecánico.
-¡'Ta bien, dejalo! -interrumpió con fastidio-. Ya me había dicho que necesitaba algunas piezas de Taunus. Y yo le dije que veng...-cambió a un tono amenazador ante la inmovilidad del sereno, gritando- ¡Apurate, mierda!
Salió corriendo, Torcuato, hacia el fondo del taller. Esquivó con agilidad dos pilas de "repuestos" apilados en zig zag, pero tropezó con una batería de camión que apenas se asomaba en el piso, detrás del último montón. Un "¡ay!" se escuchó bajito, pero recuperó la compostura rápidamente.
Brizuela frunció el ceño, pero no dijo nada. Un ruido de cajas y cosas que caían llenó el refugio. Mientras Torcuato cumplía el mandado, hizo lugar en la desvencijada mesa, apartando una cáscara de banana, dos pedazos de pan duro y una taza de loza descascarada. Un mayor fastidio le oscureció los ojos.
Después de poco más de un minuto, se escucharon de nuevo las pisadas de las alpargatas a la carrera. Logró deshacer el camino y esquivar con ostensible aprensión los obstáculos.
- Acá está, jefe. le tendió una caja de zapatos, con seriedad, algo consciente de las pocas pulgas del patrón.
Se desentendió del ayudante. Desató la caja, abrió la tapa -que puso debajo, invertida- y la apoyó sobre la mesa. Buscó en su interior, evitando mirar las fotos tantas veces lloradas. Sacó un papel del bolsillo que ostentaba la marca de un sello oval, unas cuantas líneas a máquina y algunas firmas. Se puso unos lentes engrasados delante de los ojos, que sin las patillas laterales parecían binóculos para sostener entre los dedos. Estaban tan mal graduados que Brizuela hacía foco alejándolos de su cara. Cuando terminó lanzó un sonoro suspiro y, después de unos segundos de quietud, miró a Torcuato.
Brizuela, que conocía los bueyes con los que araba, se dio cuenta del estupor de Torcuato y creyó leer un mudo reproche por la falta de carne.
-Cabezón, cebate un mate.
Al oír el pedido, el ayudante cobró vida de repente. Cuando se llenaba de conjeturas no quedaba demasiado poder cerebral para el resto de las funciones motoras y viceversa: había que mantenerlo ocupado para que no empezara con preguntas.
-Estoy cansado, viejo y me olvidé de comprar la carne. O no me olvidé: no me alcanzó la plata porque tuve que pagar unos sellos. Pero yerba tenemos, ¿eh? Dale, calentito...
Tiró el papel dentro de la caja en silencio, que interrumpía cada tanto con quedos suspiros. Las rayas horizontales de la remera se hacían oblongas con cada inspiración profunda. Tomó una foto por la esquina y la miró dos segundos. Volvió a suspirar.
-Cabezón, el sábado te vas a tener que ir a lo de tu hermana. El domingo vienen los nuevos dueños del campito. Tuve que venderle al atorrante del Turco. Me pusieron abogado y no puedo hacer nada. Vendo, pago las deudas y me voy a lo de mi hija. Dicen que aquí van a hacer un hotel...-Torcuato escuchaba abriendo cada vez, más grande la boca. Cuando el Chacho dijo "hotel", miró con incredulidad las paredes del taller.
-Pero, Jefe ¿también vendió los fierros? - al Cabezón los ojos le brillaron menos que un chispazo, pensando que había "comisión" por las ventas. El silencio evidente con que lo miró Brizuela secó la repentina catarata de billetes. El patrón hablaba del terreno, nada más. Ante el silencio de Brizuela, repreguntó, testarudo:
-¿Y que van a hacer...?
-No sé, me imagino que van a tirar todo a la mierda -dijo Chacho, encogiéndose de hombros. Vio la desilusión en la cara de Torcuato e hizo un gesto de silencio, llevándose un dedo a la boca. Bajó el tono, mirando por el portón furtivamente para el lado donde operaba el Gringo su Taunus rojo.
-Vos no digas nada, que todavía vamos a hacer unos mangos con el Gringo -le sonrió a Torcuato, dándole a entender que quizá todavía iban a comer carne.


Fender Gebiet, Mayo 2008.

jueves, mayo 29

T.E.LIT:A.II Profesional

Desde el podentariazgo siguen llegando aportes, vamos todavía!
En esta ocasión, es el señor JuanRo quien nos honra aportando al T.E.LIT.A. un singular relato de su autoría. Gracias JuanRo! Aquí, para todos:


El Profesional

El último recuerdo que tengo de antes de aquella vez es un flash, una luz. Creo que perdí el sentido antes de llegar a percibir el mero sonido de la explosión. Luego, difusos, me llegan algunos gritos, ulular de sirenas. Alguien me pregunta algo pero a mi no me importa. Luego está el túnel, la oscuridad. Y al final, el volver en mi en el hospital. Esa fue la bomba en la puerta del colegio, y esa vez me tocó a mí estar cerca. Pero fue de pedo; no era para mí. Yo fui apenas, un daño colateral. Los tipos se querían cargar al brigadier M…. pero, viste como son los inexpertos, un trabajo chapucero y detonó cuando el auto iba sólo con el chofer y justo la mala leche de que pasaba por la puerta de la escuela. Así es como se crea la mala prensa; movidas burdas, trabajos mal hechos, a lo bruto. ¡Dónde quedó la hombría y la precisión de un Radowitzky corriendo con el caño con la mecha encendida tras el carruaje del miserable Falcón! En fin. La cuestión es que las heridas sanaron, casi ni marcas tengo; pero los muertos, esos por supuesto no volvieron. Aunque si me pongo en cínico, te puedo decir, los muertos que importan, al cabo de un tiempo de todo nos olvidamos y seguimos con nuestras vidas. Lo que importa es EL muerto, el destinatario. Yo, cuando tuve que hacer lo mío, y te digo que fueron varias veces, nunca me puse a pensar en eso, en las consecuencias. ¡Qué me importan a mí esas cosas! Yo estoy más allá; yo sólo veo el motivo. Si el tipo amerita o no amerita. O al menos eso me creía antes, cuando era joven. Ahora veo, por supuesto, además del motivo, el pago. Por eso cuando me llegó el último pedido, ni lo dudé: el tipo amerita y la paga, más aún. Es un encargo difícil, técnico. La bomba tiene que ser liviana, potente, sumergible, y activada por una serie de condiciones (luz, temperatura, humedad). Trabajo rápido, silbando, contento: sin pensar. Hago lo que tengo que hacer y entrego donde y cuando me dijeron que lo haga. Que va a ocurrir después, ya no me importa. Y esa noche me voy al tugurio, a juntarme con dos o tres colegas. Ellos me entienden. Cada uno en su rubro, pero estamos todos en la misma. Llego, tiro la pilcha sobre la silla, le digo al gordo, cabezón, cebate un mate, y me doy cuenta justo, justo antes, cuando el cabeza abre el termo…


JuanRo, Mayo 2008.

T.E.LIT.A. II: Graznidos en la madrugada

Como cabía esperar, llamó a la ventana (ok, la del mail digo) muy de noche, y traía mensaje para el T.E.LIT.A. Hablo de elcuervodepoe, podentarista, escandalizador trasnochatero y autor del bello weblog para adultos Instinto de Eros. Bienvenido, Cuervo!



"X” ya había perdido toda esperanza.
Ya estaba decidido a engancharse alguna otra y ver qué pasaba. Conocía algunos que estaban muertos con cada bagre… Él podía enamorarse también de una mina aunque no sea tan hermosa como “Y”.
“H” le daba bola pero era muy veterana. “T” salía con el jefe. “U” era muy puta. “R” estaba bastante bien; tenía pinta de buena madre y todo. Claro que eso de andar procreando no estaba en los planes de “X”, pero “R” tenía ancas de madre y un poco lo calentaba.
Ya estaba decidido a intentar con “R” cuando sonó el timbre.

Era “Y”.

“Y” tenía un quilombo con el estúpido de su novio. Ella, “Y”, no sabía muy bien porqué había terminado en la casa de “X”. Sería el cariño que le tenía o quién sabe qué. Como sea, había terminado entrando en la casa de “X”.
“X” le ofreció a “Y” algo para tomar.
“Y” le pidió que cebara mates.

“X” no tenía yerba, pero no se animó a confesarlo.

“X” decidió hacerse el boludo y le hizo un café. “Y” lo tomó sin protestar y, ni bien lo terminó, decidió volver a la casa del estúpido de su novio para aclarar los tantos.

“X” llamó a “R” para invitarla a salir.

“R” se disculpó porque ya se había comprometido con “H”.

“X”, como todo buen buey, solo bien se lamió.


elcuervodepoe, Mayo 2008.

miércoles, mayo 28

T.E.LIT.A. II encendido

Algunos recordarán que la frase "CABEZON, CEBATE UN MATE" conque se lanzó el TELITA II, la obtuve gracias a uno de los podentaristas*, quien refirió que con esas palabras lo llamaban en el trabajo cada vez que se armaba la ronda (alardeando de sus dotes de buen cebador). Este buen hombre es conocido como Zippo. Un artista de primera, que también tiene publicadas algunas de sus obras en Los Jerónimos, un retoño de Tanto Anteojo.

Estoy orgullosa, feliz de presentar el aporte que hizo para TELITA II. Admiren esto, por favor:




Mayo 2008

* podentaristas: comentaristas del weblog de Podeti.

T.E.LIT.A. II: Efecto Mariposa

El delicado aleteo de Baterflai, autora de Mantantirulirula, dejó sentir sus efectos en el TELITA. Se nos viene el tornado, se nos viene! Gracias Bater!







Mayo 2008

lunes, mayo 26

T.E.LIT.A. II: Rubia matadora! (o mateadora?)

Sigue la producción, vamos todavía!! La más joven participante del T.E.LIT.A, la blonda y talentosa Rubiaa, sintióse llamada por la inspiración y en un rapto de rebeldía y creatividad, nos deleita con una puesta en página de un tema de Todos Tus Muertos. Radical! Gracias Rubitaa! Acá va:





Mayo 2008

domingo, mayo 25

T.E.LIT.A. II: Servido en bandeja

T.E.LIT.A. recibe con muchísima alegría el aporte de unServidor, compañero de trasnochats y autor del siempre bien condimentado Seleccione reales dijes. Es el primer trabajo que no encuadra en Literatura sino en Arte, bien por él! Aquí lo tienen, dos fotomontajes que muestran a las claras el espíritu del autor. Enjoy!





unServidor, Mayo 2008.



sábado, mayo 24

T.E.LIT.A. II: El vuelo del Moscardón

Sí! El amigo Mosca Brava recogió el guante del TELITA, lo olió, lo sobrevoló, se detuvo, se frotó las manos, volvió a sobrevolar y finalmente, nos mandó lo que él tilda de "tímida colaboración": una prosa elegante y un relato muy gráfico. No me costó nada imaginar una ronda de mate alrededor del bravo Mosca. Casi casi un payador! Aquí va:


A PROPOSITO DE NIETSZCHE.

Debo decir, estimados amigos weblogueros y comentaristas del círculo podentarista, que a mí, personalmente, no me adorna ninguna virtud literaria como para poder componer algún opúsculo que pueda ser subido al Taller de la MariaCe, pero, tambien es cierto, que no me quiero perder la posibilidad de participar en cuanta actividad planifique este grupo y es así como, munido de mi proverbial memoria, plasmé sobre este papel el recuerdo de una anécdota que tiene por protagonista a alguien que, por lo menos a mí, no me cuesta reconocerle cierta vena poética.
En los aciagos días del otoño del 2002, recordarán Uds. si han tenido que andar por la denominada City, el circuito de los bancos del microcentro, estaba poblado de gente que rebuscaba el mango como podía: desde quienes se conchababan como coleros para comprar dólares, hasta los que les vendían comida casera a esos coleros precisamente que, a veces, no volvían a dormir a sus casas.
Había días de feria de trueque y comercializaciones de toda laya y pelaje, no sé si recuerdan, y, frente a la vidriera de Cambio América, ahí en Sarmiento y San Martín, lugar donde se concentraba los mirones de pantallas electrónicas, había un personaje que arengaba a suspuestas multitudes que se rebelarían contra el capitalismo, el individualismo, la demagogia y no sé cuanto males más que, advertía él, se abatían sobre nosotros.
No era muy viejo, de unos cuarenta y tantos años, lucía, por supuesto como buen rebelde, una barba que, sin embargo, denotaba que algún cuidado tenía con ella porque estaba recortada en forma bastante pareja. Eso sí, ojos desencajados y una figura delgada que marcaba que estaba pasando, por lo menos ultimamente, días de hambre. La ropa, de suyo era, que no revelaba un buen pasar, pero, bueno, convengamos que en aquellos días y en aquel lugar, nadie lucía muy elegante porque hasta los que tenían qué ponerse ocultaban sus galas para no aparentar y estimular los apetitos delictuales de la turba.
Cierta vez, con otros amigos, nos acercamos a la tarima donde estaba encaramado el sujeto y vimos al pie, al lado de una gorra donde se juntaban dos o tres monedas de señuelo, un cartelito que decía que este señor se presentaba regularmente en un “café-concert”, así decía, de la zona de Avellaneda.
Yo que soy del Sur, Uds. lo saben, perfectamente conozco que no ha existido, no existe, y probablemente no exista nunca tal cosa en en aquella zona. Pero como me gustan los desafíos y suelo andar por esos tugurios, animé a algunos de mi grupo para que me acompañen.
El lugar, no sé si alguno de Uds. conoce la Avenida Roca de la localidad, estaba emplazado en esa arteria, por llamarla de alguna manera, que tiene un boulevard en el medio y era, más bien, una parrilla que al fondo tenía un tinglado donde unas ruinosas mesas, eso sí, cubiertas por manteles de plástico, rodeaban un círculo entablado, apenas levantado del piso, que hacía las veces de escenario. Allí, a los pocos minutos de espera, y que decidimos mitigar con unos choripanes y una botella de moscato, apareció el hombre, enfundado en un poncho negro con ribetes blancos y acompañado de su guitarra, punteó una milonga surera y dijo algunos versos que, sostuvo, se los inspiro el Zaratustra nietszcheano. Será por eso, tal vez, que algunos me quedaron en la memoria y puedo repetirlos aquí, no sin cierta vergüenza ajena:

Reclama carga el espíritu
que busca sufrir por fuerte
no por deseo de muerte
sino por darse templanza.
En tanto blande la lanza
de los que abren caminos
no va a enfrentar su destino
sino a ganar la esperanza

No teme padecer su orgullo
mas no acepta otro mandato
que el que haya sido alegato
del deber impuesto a fuego:
En la luz parece ciego
pero se sabe en verdad
verdugo de la oscuridad
quien ame su propio ego

Que los impuros y enfermos
en su impotencia temprana
adoren la breve flama
del fósforo de su indolencia
mas no será en mi conciencia
la culpa de sus miserias
y del más allá la histeria
que me prohíba la ciencia.

Entre pústulas y taras
imaginarán su gloria
menoscabando la historia
de la más noble arma humana:
Cuerpo sano en mente sana.
Y en contradicción campante
ante su dios claudicantes
se hincan todas las mañanas.

¡Qué sano el cuerpo del cristo
al que adoran los enfermos!
¡Qué insinuante el sexo yermo
al que adoran las rameras!
¡Qué dicción clara y cimera
la que adoran los tarados!
Más nuestra duda es pecado,
Y nuestra salud, quimera.

No nos habrán de engañar,
predicadores nefastos,
seremos dueños del vasto
dominio de nuestro cuerpo
gritando antes que muertos:
¡Soy sangre y razón por hombre
y el alma no es sino el nombre
de alguna parte del cuerpo!

El bien, que no está delante,
tampoco te espera arriba,
no es bien de sabiduría,
ni ley de tus semejantes.
No es guía de trashumantes,
ni explicación le cabría,
porque su nombre es la umbría
parte de tu alma errante.

Sé que no me van a creer que los recuerde tanto pero tal vez deba decir que los haya trastrocado, y, si aún no me creen, sea menester confesar que fui algunas otras noches que mis amigos no supieron, seducido por los choripanes. Bueno también por el moscato. Y bueno, sí también por alguna que otra parroquiana. Está bien, había algunas meretrices….
Lo cierto es que estos sucesos, los artistas del hambre diría Kafka, fueron desapareciendo. No es que se los erradicó de entre la troupe del espectáculo pero dable es de reconocer que algún bocadillo más echan en sus faltriqueras, ahora. Y se dedican a más empinadas obras.
Es más, me han dicho algunos correveidiles, que este sujeto, que se hacía llamar el “panza Ríos”, y creo que su apellido era tan falso como el alias, está trabajando de libretista en televisión, cosa que no puedo certificar porque si hay algo que no se conoce es la cara de los libretistas, y además no miro tanto programas como para descubrir, en alguna línea del texto, el estilo que, creo recordar, del vate.
Sé que es poco para el blog pero, si la generosidad de la MariaCe permite que esto sea leído, espero sepan disculparme.

Moscabrava, Mayo 2008

miércoles, mayo 21

T.E.LIT.A. II: Con nosotros, La escritora

Ella no debería necesitar presentación. Los que todavía no la leyeron háganse el favor de subsanar esa carencia cuanto antes, porque se están perdiendo de conocer a una cuentista extraordinaria. Aquí mismo a la derecha van a encontrar links que llevan a sus escritos, pero los ven después; ahora, disfruten de la magia que hizo para el TELITA. Con nosotros, la Escritora:


Cabezón, cebate un mate




“Todos tenemos tendencia a creer que la felicidad está en el pasado. Yo también he sentido que algunos minutos de ese tiempo fueron la felicidad, pero no podría vivir si pensara que todo lo que se me ha concedido ya sucedió.”
(Muchacha de otra parte – Abelardo Castillo)





A veces, cuando lo veo en las fotos, me parece que va a venir. Que va a llegar, en cualquier momento, con los cordones desatados y el flequillo tapándole los ojos; que me va a dar un beso y que va a ir directamente a la cocina y va a llenar la pava con agua.
Después, va a prender la hornalla y con el fuego de la hornalla va a encender dos cigarrillos: uno para él y otro para mí. Antes de tirarse conmigo en la cama, va a dejar la pava sobre la hornalla. Y yo voy a decir la frase mágica y el tiempo se va a detener para siempre.
Mike, Mick, Migue, Miguelito, Miguel, Mig, Miguito, mi mejor amigo. El que sabía todo de mí. Él, que todavía todo lo sabe, era el único capaz de soportarme en pleno ataque de euforia o de llanto, de comprar un paquete de Siempre Libre Nocturna sin que le temblara la voz, en la farmacia y de hacerse cargo del mate.
Nunca fui buena cebando.
Me das los mates como trompada de loco, nena, me decía.
Y yo me quejaba, porque quejarme siempre me salió bien.
Bueno, qué querés, me aburre cebar. Al segundo mate ya me pudrí. Encima con vos, cabezón, voy y vengo ochenta veces: que cambiá la yerba, que cortito como patada de chancho, que lavate y cagate. El matismo no es lo mío.
Así le contestaba yo y él se reía y cuando Migue se reía, a mí, se me iluminaba la vida porque no hubo nadie, ni antes ni después, que supiera con tanta exactitud como era, como soy.

No voy a decir toda la verdad. Voy a decir sólo una parte: Miguel fue el segundo hombre más importante de mi vida. Fue mi padre y mi hermano, mi compañero inseparable, mi novio de mentira, mi guardaespaldas, mi confidente, el que me hacía escuchar música nueva y sabía exactamente qué música me iba a gustar.
Era el que me adivinaba, cuando yo, que siempre fui como fui siempre, le hacía un chiste de humor negro, de esos que dan asco y que cualquiera responde con un “qué bestia, no digas esas cosas, animal”.
Él sabía y lo sabía sin que yo se lo hubiese dicho, que esa era la única forma que tenía de defenderme de la adultez que me habían cargado en la espalda mucho antes de que mi espalda fuese lo suficientemente fuerte, porque me entendía bien; mejor que cualquiera.
Entonces, me abrazaba.
Cuando yo decía una barbaridad, Miguel me abrazaba y me decía que me quería y que era linda y que no sabía que iba a hacer, si un día, por un novio o una novia, nos separábamos para siempre. Y yo, que nací boca sucia, me ofendía y le decía bajito, cerca del oído, que no había tajo ni pija capaz de una cosa así.
Y lo hacía reír, porque si Miguel se reía, mi vida era mejor. Mucho mejor.

Nadie se explicaba bien qué era Miguel para mí. Nadie creía que sólo fuese un amigo. Miguel se tiraba a dormir la siesta conmigo y éramos un enredo de piernas y brazos. Nadie sabía qué era yo para Miguel: la novia, la transa, la minita. Algunos decían que éramos raros; otros, que en cualquier momento, nos íbamos a enamorar. Pero se equivocaban y cómo.
Nadie, salvo mi familia, sabía que Miguel estaba solo en todo el puto inmenso mundo y que lo único que tuvo –además de mí, que podía arrancarle los ojos a cualquiera que se animase a hablar mal de él, a puro filo de lengua- fue una abuela que sólo hablaba en italiano, y que lo dejó cuando apenas tenía catorce años en una casa demasiado grande y vacía, dos años después de que mi vida cambiara radicalmente. Ya éramos amigos.
Amigos desesperados, pisando la adolescencia, criando y criándose solos, como los chicos de Dickens.
Y entre todo eso, éramos felices o algo así. Yo hacía su tarea de Lengua y Literatura. Él, todos mis ejercicios de matemática, física y química.
Miguel, mi Miguel, era parte de mi familia. Era mi hermano mayor y el hermano de mis hermanas. El que ayudaba a mí mamá con las bolsas, cuando la esperaba en la esquina a que bajara del colectivo, después de trabajar todo el día, y le decía: soltá, soltá que yo te las llevo.
Bailó el vals de los quince conmigo y con mis hermanas cuando les tocó y si nunca terminó de mudarse con nosotras fue porque siempre prefirió dormir en la cama grande, abrazado al echarpe que todavía conservaba el olor de su abuela.
Si vos no te dedicas a escribir, sos una tarada. No pierdas el tiempo, me dijo cuando terminamos el secundario.

Quizás, los años hayan pasado demasiado rápido. Quizás, hayamos sido adultos desde muy temprano. Quizás, la vida tuvo que ser así.
A los veintiuno, liberado de la custodia de un tío que sólo se limitó a firmar la tutela siete años antes pero nada más, Miguel vendió la casa de la abuela y pasó su última semana en Buenos Aires, viviendo conmigo, con nosotras.
Dije la frase mágica toda esa última semana por última vez en mi vida. Y cada vez que me tocaba el mate, le pedía que sacara fotos, que llamara, que escribiera, que no se olvidara de escribir, que yo iba a esperar una carta todos los meses, un llamado, cada tanto. Y que se cuidara de las minas, que eligiera bien, que yo no iba a estar ahí, con mi espíritu de bruja para decirle “con ésta, no”.
Es un rato, nada más. Un rato y vuelvo. Vas a ver que ni me vas a extrañar, me dijo en Ezeiza mientras revisábamos, por décima vez, el pasaporte y el pasaje.
Cuando llegó la hora, nos abrazamos. Lloré. Lloró. No sé si volví a abrazar a alguien de esa manera, alguna otra vez.
Volvé, le pedí y fue la primera vez que tuve que pedirle algo.
Vuelvo, vuelvo. Siempre voy a estar con vos, me dijo.
Cuando subió la escalera, me miró y sonrió y el aeropuerto se iluminó o me gusta recordarlo así.
Esa fue la última vez que lo ví.
Llamó y escribió durante un año. Y los primeros meses del año siguiente. Y después, fue un silencio largo. Me enojé tanto con él que no volví a tomar mate.
En septiembre, alguien llamó para avisarme, para avisarnos.

Miguel no conoció a ninguno de mis novios. No me vio saltar de carrera en carrera.
No se enteró de la cantidad de veces que lo busqué en otros amigos y en amigos nuevos, de todos los intentos que hice por encontrarlo en otros cuerpos, en otras caras, en otras voces ni de las veces, en que todavía, cuando paso por donde vivíamos, tengo la esperanza de que salga de su casa y me diga “viste, tonta, qué te dije, era un rato nada más”.
A lo mejor por eso, en noches como esta, cuando lo veo en las fotos, pienso que va a entrar, después de todo este tiempo y me va a contar por donde estuvo, qué cosas vivió y cómo es el lugar donde está ahora.
Después, yo voy a decir la frase mágica.
Él va a pegar un salto de la silla y va a prender la hornalla y con el fuego de la hornalla va a encender dos cigarrillos: uno para mí y otro para él. Vamos a bailar nuestra música apenas un rato, antes de que el agua se hierva.
No va a hacer falta que le cuente nada porque cuando se me anude la garganta, como ahora, me va a abrazar y me va a decir que me quiere y que soy linda. Y yo, yo le voy a decir cuánto lo extraño.


Mayo 2008

martes, mayo 20

T.E.LIT.A. II : Bienvenido Subana!

Pidiendo compasión y aduciendo que hacía más de veinte años que no escribía, el multifacético Subana Banana se inspiró, se animó y mandó un cuento cortito encantador. Vedlo a continuación!


¡¡¡Cabezón, cebate un mate!!!
La Clorinda resopló otra vez. Refregar, refregar y refregar. La vida se había convertido en eso: un día igual al de ayer, igual a mañana, uno tras otro. Y después darle de comer a los pollos famélicos, baldear el patio de tierra para que la brisa nocturna no se lleve el polvo hacia la casa, cocinar, y tener que aguantarse al Celedonio y sus cinco minutos de calentura.
¡¡¡Cabezón, cebate un mate!!!
Desde que las vacas mutantes alimentadas por la soja transgénica habían devorado a casi toda la población, allá por el invierno del 2008, la islita del delta, alejada e inalcanzable para ellas, se había transformado de un páramo despreciable a un paraíso terrenal, o por lo menos uno donde no se corrían ciertos peligros. Pero la vida de aislamiento y soledad no era para la Clorinda. Extrañaba pasear los domingos por el pueblo, mostrando su vestido floreado y su figura amachimbrada, mientras los ojos de los parroquianos la desnudaban.
¡¡¡Cabezón, cebate un mate!!!!
Y lo peor, lo que la hacía revolverse en su catre cada noche, y tener esas pesadillas recurrentes que la despertaban desvelada, era la añoranza. La añoranza de un buen bife, de una salchicha parrillera, de un vacipán con salsa criolla, de unas empanadas. Estaba hastiada de guisos, de verduras, de pollo, de sopas. Quería carne, tierna, que le causara ese cosquilleo en el fondo de la boca y en la entrepierna. Porque hoy en día, ni el Celedonio tenía algo de carne. Era puro hueso, enjuto, un fantasma de una sombra.
¡¡¡Cabezón, cebate un mate!!!
Esa noche no hubo sexo a desgano, pero hubo asado. Magro, medio duro, escaso, más caracú que otra cosa. Pero por primera vez en años, la Clorinda durmió de corrido, ahíta, llena y feliz.
Y todo por no cebarle un mate.

Subana Banana, Mayo 2008.

T.E.LIT.A. II: Vill incursiona en la sci-fi

Vill_Gates, autor de la blognovela Equidistancias y quien ya había participado del primer T.E.LIT.A., dejó esta mañana su aporte al T.E.LIT.A. II, un relato breve e ingenioso que personalmente hallé muy divertido. Aquí lo tienen, que lo disfruten!

Los Girasoles de Van Gogh

- Deberías venir a echarle un ojo a esto Tauri.
- ¿Encontraron algo?
- Si, pero tenés que verlo por vos mismo.
- En tres ciclos estoy ahí.
Era raro que Procyon manifestara tal entusiasmo por un descubrimiento. Desde que estudiaban la Tierra hacía cinco años, habían encontrado restos de esa civilización, de sus ciudades, o mejor dicho, de lo que quedaba de ellas.
Los últimos habitantes de ese planeta azul habían desaparecido misteriosamente hacía casi 50.000 años, pero no se podía calcular con certeza. Algunas construcciones, mecanismos y objetos indicaban esa antigüedad. Por lo demás el planeta en si mismo había seguido su curso, tenía agua, aire, vegetación y algunos pequeños animales; parecía agradable caminar bajo su sol sobre la vegetación que crecía libremente.
Se podía saber que los de la Tierra habían desarrollado su cultura a niveles inimaginables para los de su planeta pero que habían tardado varios miles de años en, por ejemplo, obtener fuentes de energía abundantes.
Admiraban, por ejemplo el arte de la escultura. Tenían una obra que ellos habían llamado “La Piedad” una madre lamentándose por su hijo moribundo, muy conmovedora ciertamente. De su música conservaban algunas piezas de lo que llamaban Jazz en unos discos negros de pasta. Otros discos de plástico plateados y más pequeños que parecían tener también música, habían sucumbido al tiempo y a los hongos.
Se habían encontrado algunos elementos llamados “libros” y se habían descifrado sus múltiples formas de lenguaje. El se había convertido en un experto, y podía leer 35 lenguajes terrestres, entre ellos el inglés, el español, el francés, el ruso, el chino y el japonés. Curiosos los de la tierra, realmente muy curiosa su civilización. Algunos decían que desde la tierra habían colonizado Octans, pero parecía una leyenda sin sentido.
Por todo lo que había descubierto, le habían dejado conservar una pintura muy bien conservada que se llamaba “Los girasoles” de un tal Van Gogh. La había puesto a la cabecera de su lecho, quedaba muy bien allí.
En Octans, su galaxia, habían aprovechado muy desde los comienzos la luz del sol para casi todo, desarrollaron la ciencia rápidamente y llegaron en pocos años a la fusión nuclear, lo que les dio una fuente inagotable de energía.
Se sabe que los de la Tierra eran bastante peleadores entre ellos ¿Sería por ello que no usaron tanto las ciencias desde el principio? Por ahora no podía saberlo.
Lo que aún no había podido conocer mucho era una red que utilizaban para comunicarse entre ellos. Los soportes que guardaban la información se habían corrompido. El metal se oxidaba y perdía los datos irremediablemente sin el efecto magnético que utilizaban para conservar la información. No habían podido hasta ahora acceder a esa red. Los lugares que guardaban los datos habían sido objeto, con el paso de los siglos, del efecto del agua, el aire y el polvo del planeta. Un manto de olvido involuntario pero inexorable.
Marcó la dirección del portal estelar y llegó, como lo había prometido, atravesando de extremo a extremo la galaxia, en tres ciclos, a la zona de excavación. Se ubicaba en un lugar llamado “Nevada” en lo que los terrestres llamaban “Estados Unidos”, de acuerdo a los mapas de esa época que habían encontrado. El lugar parecía un desierto muy seco y sin vegetación.
Le señalaron la escalera y descendió iluminando el túnel de piedra gris artificial que ellos denominaban cemento, con la luz de sus guantes.
-¡Aquí Tauri! ¡Encontramos esta sala con las máquinas que usaban para almacenar información de su red! ¡Está todo intacto! La habitación había estado sellada y nada había afectado durante todo esos años los mecanismos de almacenamiento.
-Ya conectamos ese dispositivo a nuestra interfase. Veamos lo que muestra. En el aire apareció un cuadrado luminoso que oficiaba de pantalla.
Allí sobre fondo blanco aparecían líneas en distintos tamaños de escritura terrestre. Los otros investigadores lo miraban con expectación.
Tauri sonrió al ver que, sobre el lado derecho se veía la imagen de una cara de mujer sonriente y se preguntó si habría habido algunos humanos que no fueran agresivos. Esa mujer que reía bien podría ser una excepción. Lo que parecía ser el título decía “María de cerca”. Era emocionante ser el primero de su raza en ver lo que los humanos habían hecho con esa red de interconexión, tantos miles de años atrás. Entendió las palabras que leyó de muchas expresiones, pero no pudo entender el significado de una frase en particular: “CABEZON, CEBATE UN MATE”, tendría que descifrarla. ¿Qué sería “cebate”?
¿Y “Mate”?

Vill_Gates. Mayo 2008

viernes, mayo 16

T.E.LIT.A. II: Primer aporte del Chico de los viernes!

Esta mañana de viernes, al abrir la caja de pandora de mi Hotmail, me encuentro con una sorpresa: el primer mensaje, un aporte para el TELITA II! Y nada menos que del autor de uno de mis blogs favoritos: Chicas de los viernes.

Aquí va, para que disfruten como yo, el aporte de Pablo:

Mate

Cebate un mate cabezón. Dale que hay que llevar los cajones todavía. No se para que le dijiste al turco que trajera lo de mañana también, si al final nos tapamos de laburo y el viejo hasta el jueves no iba a venir a buscar nada. Y bueno… ya esta. Ahora no se puede ir para atrás. Hay que terminar.
Poné la pava que ya termino con esto y después esperamos en el fondo. Y nos vamos. Como dios manda, con el deber cumplido. De que te reís cabezón? Ves que te reís…es para cagarse de risa esto no? pero es verdad, con el deber cumplido. Uno tiene que hacer todo lo que puede no? Yo no se por que se me ocurrió esto de la papa cabezón. Si con el taxi estaba bárbaro. Ahora la casa esta llena de porquerías. Una mugre. Y el turco que insiste. “Dejo ahora, dejo ahora”. No turco, no tengo lugar. Donde queres que ponga todo eso???. Y el muy turro lo deja igual. Claro, el tampoco tiene espacio y me clava a mi con el pedido anticipado. Pasa que el problema es el comerciante y el consumidor final. Como no hay plata la gente compra poco. Y como la papa dura, no llevan demás, llevan lo necesario, casi para el día y nada más. Si total lo dejan y dura. Y claro, yo con la casa reventada de mercadería, no da más. Dale con el mate cabezón…metele. Y te digo, no es mal negocio eh? Es un asunto entrar en el mercado y ver como se mueve y hacerte clientes, pero es algo que al ser muy común, muy de todos los días, se vende bien y deja buena diferencia. Esto que vos ves acá? Lo hacen unos negritos que vos los ves y te morís de la angustia, pobrecitos. Dos mangos le pagan. Unos changuitos mira…llevan kilos y kilos de cultivo y con eso apenas viven, loco…te juro.
Y el taxi daba, claro que daba. Y era mas tranquilo, pero viste como es esto, uno ve la veta económica y no se puede quedar quieto viste? Y bueno…asi fue loco. Mira justo engancharme vos ahora cabezón, con el quilombo que tengo y justo caes. Menos mal que me diste una mano porque no llegaba con todo. La verdad que la culpa es mía. Vos que ibas a saber que el turco no tenia que dejar más nada… te lo tendría que haber dicho. Pero viste como es ese tipo…viene apurado, medio nervioso y te deja todo. Y cuando queres acordar estas tapado de cosas. Estas traspirando loco…pará…baja un cambio… Tranquilo. Esto es asi, no te pongas loco Dame un mate.
Ahhh…ves? Esto es un mate, no como la porquería que cebaba Carlitos. Que mates de mierda que cebaba, era macanudo pero que mates de mierda. Y le ponía voluntad pero no había caso. Como todo. Con el laburo era igual. Si le pedías una cosa tenias que saber que después había que arreglarla. Porque la verdad que buen tipo era buen tipo, pero era bastante pelotudo. Mira que engancharse con el tarado de Zanabria…ese siempre fue un gil. Y venir a meterse con ese tipo. Bueh…le llenó la cabeza. Que el gordo es un jodido…que te paga poco…que yo tengo mas clientela…y asi. Se lo llevó. Y para mí que el quilombo con todo esto vino con el eh? Para mi fue él el que habló demás y dijo lo que no tenía que decir. Yo venía bien y vos lo sabes. Tranquilo, sin joder a nadie y de pronto todo se pone pesado y uno no entiende por que. Si al final había gente para todos y el muy turro de Zanabria siempre con esa ambición que tiene. Hacia falta una cosa asi cabezón? Hacia falta? Menos mal que viniste vos cabezón. Menos mal que me avisaste porque yo si hubiera tenido que mover a la puerta todos esos cajones no hubiera podido solo che…
Estas paliducho cabezón, te tenes que calmar. Ponete la campera, tomá. Yo tengo calor, loco. No se que pasa pero me dio calor. Como que me falta el aire che. Vos quedate piola que vas a ver que todo sale bien. Yo que te tenía desconfianza cabezón. Al final medio que te había tomado un poco de bronca. Pensaba que estabas celoso o algo, che. Y mira que venir vos a avisarme. Que lección que me das loco, que lección. Y después dicen que no quedan amigos viste? Como que no quedan? Acá estas vos che… acá viniste. Yo cebo cabezón, dame. No hagas fuerza loco. No te hagas drama que ya esta. Tranquilo que no pasa nada. Para que acá tengo una lona y te tapas loco, te enroscas con esto, dale. Agarra. Apretate ahí dale. Soltá la camisa que es un enchastre. Ahí va. Respirá hondo. No llores! No llores te digo que me pones mal a mi cabezón! A ver si por una bolsa de papas nos vamos a poner locos. Un kilo mas un kilo menos…
Che… dale…que me pones mal a mí.
Para que abro… mirá… abro una bolsa de estas y vemos si…esperame a ver… ahí esta. Tomá esto te va a levantar loco. No hay que esperar mucho porque se escucha por el portón de atrás y están cerca, tranquilo cabezón, tranquilo. Toma de esto, eso…muy bien. Vas a ver que te sentís mejor, ahí va. Dame a mi…eso… ahora si.
Que bárbaro che…que linda porquería esto eh? Bueno cabezón. Ayudame a levantarme, que con esta pierna, mira como me arruinaron el pantalón. Nuevo, che. Recién comprado. Bueh… a quien le importa ahora no? jeje…a quien le importa…Agarrá la itaca nene. Ya llegaron por el portón. Dale que esta papa es bárbara. Te pone como un toro viste? Vistecomotesubeviste??? Vistecomotesube????
Por lo menos estamos entre amigos no? Es jodido enfrentar esto solo. Puta que calor que hace cabeza…que calor puto que hace.
Mira que no haberme quedado con el taxi…
Cebate un mate cabezón…dale que aguanta, que esta calentito.


Cebate uno mas, dale… el ultimo

Mayo 2008. También publicado en El Capitán de su calle.

jueves, mayo 15

T.E.LIT.A. number two!

Queridos amigos, ocasional lector, colegas de la blogósfera, invitados de otros, pasé-sin-querer-buscando-otra-cosa, me place informarles que se larga un nuevo T.E.LIT.A, el Taller Espontáneo de Literatura y Arte II.

Seguramente muchos de ustedes no conocen de qué se trata. Brevemente: se me viene algo a la cabeza y se lo tiro a la cabeza de otros, para que hagan lo que quieran con ello. Es una consigna, o un disparador, si gustan llamarlo así. Los "otros", los que reciben la consigna son todos los que pasen por aquí y tengan ganas, ya sea de escribir o de hacer cualquier cosa publicable, una canción, un video, lo que se les venga en la real gana. Me lo mandan y yo lo publico en este blog para mayor felicidad de los lectores (y mía). En el primer T.E.LIT.A, la consigna fue una imagen. Y los trabajos que me enviaron resultaron una maravilla, no se los pierdan, vean todo lo que está aquí.

En este T.E.LIT.A II, la consigna es una frase. Usadla cómo y donde se os antoje. Y luego me mandan lo que hicieron a cbogliolo @ hotmail.com. Aquí va:

CABEZON, CEBATE UN MATE

Vamos, haced feliz a esta bloguera. Espero con ansiedad y alegría anticipada!

Update: La frase la soltó en pleno chat el amigo Zippo, haciendo gala de sus dotes de cebador.

miércoles, mayo 14

La felicidad tiene cara de comic

Debo a la conjunción de un dato recibido hace mucho tiempo, una ocasión y, sobre todo, de una serie de buenas voluntades el haberme convertido en la feliz poseedora de un ejemplar de El Sueñero.

El dato. Hace muchos años, llegó a mis manos una hoja suelta de una revista de historietas. Me impresionó en ese momento la calidad del dibujo y el ingenio de los textos. Un conocido de esos tiempos, dibujante, el joven Nispero reconoció la historieta y me informó al respecto. El Sueñero, de Enrique Breccia, salía en la Fierro, no se había reeditado más. Años buscando por las librerías, sin éxito. Un buen día desistí y pasó al olvido.

La ocasión. Feria del Libro 2008. Un chat de fans de Podeti.

Las buenas voluntades. En el stand 815 de la Feria, otro conocido, el joven PatricioUPMA, de natural servicial y lleno de recursos informativos, amante del comic, y aburrido de estar en el stand todo el santo día y permanentemente conectado a la internet. Joven a quien entonces le cuento sobre esta historieta, se ofrece a buscarla, la encuentra, reeditada en libro por Javier Doeyo, con puesto en la Feria y todo! Mi amiga Vontrier, que va a la Feria, accede a comprármela. Sábado 10 de mayo, en la feria, otro amable conocido, unServidor, acepta dirigirse al stand de Doedytores. Guiado por Patricio y habilitado económicamente por Vontrier, hace entrega del libro, que, unos pocos días después, pasa de manos de mi gentil amiga a las mías propias, para mi felicidad y alegrón.

Por lo que el motivo de este post, no es sólo recomendar el libro, que vale la pena de cabo a rabo, sino y sobre todo que si se cruzan por las vías internéticas con PatUPMA, Vontrier o unServidor, no duden en hacerse amigos. Valen la pena, más que el libro.

Salut!

lunes, mayo 12

Cyberamigos en la Feria del libro

El genial Podeti, de Yo contra el Mundo, y la ingeniosa Baterflai, de Mantantirulirula.
Si no pudiste venir a la Feria del Libro, podés seguir en vivo y en directo la charla sobre Blogs y Humor ¡No te la pierdas! Es la última mesa del ciclo de encuentros "Todos podemos tener un Blog" de
clarin.com 10 May 2008

martes, mayo 6

Suertuda

Claramente influida por un post y por la visión casi onírica de 8 aviones volando a lo lejos (el 1ro de mayo), sueño:

que camino junto a una amiga, charlando, una tarde soleada, en la quinta que solía ser de mi familia. Caminamos bordeando el perímetro, de manera muy pausada - casi un kin-hin -, y la charla es apacible. Paramos, porque mi amiga quiere encender un cigarrillo, y mientras lo hace yo miro a un costado y... lo veo

es un avión, un jet, que viene directo hacia nosotras. Lo veo crecer desde el horizonte, a toda velocidad, y cuando está a punto de embestirnos

pasa apenas a unos centímetros de mi cabeza. El viento que despliega es tan fuerte que me irrita la piel de la cara y me tira al piso.

Se estrellaría unos metros más adelante, supongo. Yo me desperté antes.

El machismo también mata

La Asoc. Civil La casa del encuentro

Te invita:
1ª Jornada
"La Carpa Itinerante de las Mujeres"
Contra toda forma de Violencia, Abuso y Discriminación hacia las Mujeres
10 de Mayo desde las 13 a las 18hs
Lugar: Parque Centenario (por el mástil al fondo antes de llegar al lago)
¡El Machismo También Mata!

4.500.000 son víctima de violencia

Femicidios 240 mujeres asesinadas en el 2007

1 mujer por día muere por abortos clandestinos

Más de 500 Mujeres y Niñas desaparecidas por las Redes de Trata para la Prostitución.

Durante este año, realizaremos 9 Jornadas de "La Carpa Itinerante de las Mujeres", en los siguientes lugares: Parque Centenario, Plaza Flores, Plaza Los Andes, Morón, Ezeiza, Neuquén en el "Encuentro Nacional de Mujeres", Luján, Plaza Congreso el 25 de Noviembre en el "Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres", finalizando esta primera etapa el 10 de Diciembre en Plaza de Mayo, en "El Día Internacional de los Derechos Humanos"


Queremos contarte qué significa y qué haremos en
La 1ª Jornada de "La Carpa Itinerante de las Mujeres" contra toda forma de violencia, abuso y discriminación hacia las Mujeres.

Desde la Asoc. Civil La Casa del Encuentro, hemos diagramado las Jornadas de "La Carpa Itinerante de las Mujeres", como espacios para la sensibilización de la sociedad en la problemática de la violencia sexista.

En las Jornadas se reunirán experiencias colectivas: sociales, educativas, preventivas y culturales artísticas, creando estrategias políticas en el ámbito cotidiano de nuestros barrios, de nuestro ser sujetas y sujetos que nos cuestionamos y nos enfrentamos a la violencia sexista de la cual las mujeres somos víctimas, y que afecta a toda la sociedad.

Esta experiencia de "La Carpa Itinerante de las Mujeres", es un camino que iniciamos con la intención de explorar y ampliar entre todas y todos un lugar para la convivencia social, cultural, política, para trabajar y diseñar estrategias desde la cotidianeidad de nuestra comunidad en el descubrir nuevas formas de relacionarnos y de construir colectivamente una realidad solidaria y de convivencia libre de violencia sexista, abuso y discriminación hacia las mujeres.

Desde una perspectiva feminista nos reuniremos mujeres vecinas, estudiantes, trabajadoras del hogar, trabajadoras desocupadas, profesionales, artesanas, mujeres con oficios, empleadas, obreras, originarias. Mujeres que día a día vemos la urgencia de trabajar como sociedad contra la Violencia, y la discriminación de una cultura patriarcal y machista que nos enfrenta a una realidad que sólo podremos modificar si entre todas y todos comenzamos a cuestionar y a trabajar desde un compromiso individual y colectivo.

¿Que haremos en las Jornadas de "La Carpa Itinerante de las Mujeres"?

Se realizarán intervenciones culturales, sociales y políticas, no convencionales, que generen la sensibilización sobre la violencia sexista y que nos permita elaborar diferentes estrategias para combatirla.
Salir del individualismo para identificar que existen otros y otras con quienes podemos analizar, compartir, disentir, fijarnos metas y objetivos que nos permita un compromiso hacia la conformación de una verdadera Red Social y Política contra toda forma de violencia hacia las mujeres.

Intervenciones para pensar colectivamente:
¿Por qué no tenemos tiempo para nosotras?
¿Porque me quiere me aporrea?
¿Por qué Discriminamos?
¿Por qué las nenas de rosa y los nenes de celeste?

Performances artísticas políticas y sociales.
Intervenciones políticas visuales:
Femicidios en la última década en Argentina.
Mujeres desaparecidas por las Redes de Trata para la prostitución.
Mujeres Invisibilizadas, en la Historia Argentina.

Compartiremos diversos trabajos desde una perspectiva integral, reuniendo prácticas artísticas, culturales, comunicativas, informativas, preventivas, comunicación alternativa, Juegos teatrales políticos y murales temáticos que realizaremos colectivamente, sobre "Violencia hacia las mujeres" .Estos murales serán donados a comedores infantiles, centros culturales y asambleas.
Participaran de las Jornadas Organizaciones Sociales, Barriales, Feministas, Políticas y Culturales, integrándose a una dinámica de convivencia y trabajo, estableciendo la difusión y articulación de estrategias colectivas contra la violencia abuso y discriminación hacia las mujeres. Organizaciones que desde sus propias ideas e identidad llevarán adelante su propuesta aportando a la construcción de un espacio pluralista, abierto y participativo.

Desde un movimiento feminista popular construido entre todas las mujeres de cara a la sociedad.
Te esperamos con tu participación o con tu propuesta
Solicitamos su amplia difusión.

Este proyecto es posible gracias al apoyo de las siguientes fundaciones internacionales Mama Cash, Fondo Global para Mujeres y Astraea For Justice.

sábado, mayo 3

UN DURAZNO

Morder el verano,
morder el sol entero
por 1,80 el kilo.
Este durazno recién llegado a casa
fue apenas sueño de árbol escondido
alentado por el fertilizante,
después fue flor y fruto verde solo
protegido de plagas y de heladas
por cinco pesticidas,
engordado por lluvias y riego por goteo,
cosechado por Pablo Luis Ojeda
oriundo de Río Negro
que tumba en un colchón de gomaespuma
su cuerpo dolorido cada noche.
Cargado en un camión que avanza bajo el cielo
maduró este durazno con el viaje,
después llegó al mercado,
atravesó las mafias,
fue a parar a una cámara de frío
que le fijó el color
y lo detuvo durante cuatro meses
cerca de San Cristóbal
hasta que lo compró Supermercados Disco,
y lo llevó a la sucursal 14
sector verdulería de autoservice
donde yo lo elegí, lo embolsé, lo hice pesar
lo tiré en el carrito
al lado del pan Fargo, las pechugas,
junto al Skip Intelligent y el queso,
lo llevé hasta la caja, le leyeron
su código de barras,
lo pagué, lo reembolsé con nailon,
lo traje caminando hasta mi casa
cruzando la avenida,bordeando el hospital,
entre ciegos, cirujas, policías,
lo subí en ascensor
y llegó a la mesada de mármol sin golpearse.
Entonces lo libré de las dos bolsas,
le lavé el pesticida en la canilla,
le lavé todo el cansancio del camión, el humo,
la noche de las manos de Pablo Luis Ojeda,
le saqué la etiqueta de la marca
y lo mordí con ganas de matarlo,
lo asesiné con dientes, mandíbulas y lengua
y a pesar de la química, de la distancia muerta,
a pesar de la larga cadena intermediaria,
me encontré allá en el fondo de su sueño amarillo
con esa flor primera que perfumaba el viento.

Pedro Mairal. Consumidor final (2000-2002)

jueves, mayo 1

Pequeña Anécdota. IV

I. Lenguaje

Una propaganda de Discovery kids muestra a unos niños jugando en uno de esos juegos multipropósito que tienen barras, sogas, tobogán, hamaca, todo en uno, y una voz en off dice: "El juego desarrolla".

Fran y yo vamos a una plaza que no frecuentamos. Fran mira todos los juegos y, con aire de desencanto, dice:

- No está el de Sarrolla...

II. Qué ves cuando me ves?

Fran y otro nenito observan el logo de Mcdonalds.
- Mira! Una letra EME.
- No es una Letreme! Es una Macdonal!